Ser mamá en el extranjero.

Ser mamá en el extranjero.

Por: Maritza Aranda Liy

Hablar de ser mamá en el extranjero, creo yo, bastante difícil, porque debemos tomar en cuenta de que país hablamos, no es lo mismo ser mamá en Finlandia, en Bélgica que en Argentina, y no, definitivamente no estoy discriminando ningún país, pero las cosas con objetividad, y la calidad de vida y maternidad en cada país es diferente.

A mí me tocó ser mamá de dos nenas en Bélgica, país que estadísticamente está considerado dentro de la Unión Europea como uno de los primeros 5 mejores para ser mamá. Y es que empezamos desde la seguridad social y todo lo que cubre: La atención ginecóloga, los exámenes, las ecografías 4D, la hospitalización con 5 días de atención de Hotel 5 estrellas. Eso sí, la opción de  cesárea es solo y únicamente exclusivo si es necesario, no como en mi México, que pueden escoger con toda libertad entre parto o cesárea. Por lo tanto a mi me toco SI o SI parto con las 2 bebes. También cuentas con la prima de maternidad de alrededor de 1,200 Euros por el nacimiento de tu hijo (la cual te depositan a tu cuenta alrededor de las 32 semanas de gestación). Un bono por 250 Euros de tu seguridad social para gastos del bebe. Y un sin fin de descuentos y bonos de todas las marcas para  bebes que puedan haber en el mercado. Si trabajas, tienes incapacidad maternal por ley de 3 meses y con la posibilidad de extenderla hasta por 6 con el ouderschapsverof , que no es más que un derecho de los padres (como un tipo de vacaciones permitidas por ley por ser padres). Y bueno, todo esto hasta hace 3 años, porque si algo tiene Bélgica, es que la ley cambia constantemente.  También una seria de costumbres que yo no conocía: No decir nada sobre el embarazo hasta después de la semana 12, no decir el sexo del bebe, mucho menos decir el nombre del bebé (esta mas que decir que estas 3 primeras cosas me las pase por el arco del triunfo). Preparar los recuerdos y dulces de bienvenida del bebé y en algunos casos el Baby Borel (que es el Baby Shower que nosotros conocemos) pero después del nacimiento.

Todo esto en cuanto a lo material es muy cómodo, lo difícil viene cuando te encuentras sola en un país en el que estas sola, y si así, SOLA con todas sus letras, empezando porque a pesar de que tienes a la familia política y las amistades que has hecho, las cosas no son como en México, aquí partimos en que todo es agendado y que las personas no están a disposición de tus necesidades, no como en México que todos están dispuestos a socorrer en cualquier momento.

El primer embarazo.

Con el primer embarazo me toco las primeras 20 semanas más duras, vomito sin parar y pérdida de peso (aun no tenía las amistades que ahora tengo, y la familia de mi esposo no era tan apegada en comparación con la mía). Extrañaba a mi papa y que pudiera estar conmigo a mi lado, solo para decirme – Vas a estar bien, él bebé va a estar muy bien-.

No hubo Baby Shower aquí. Pero fui a México por 2 meses y comí todo lo que se me antojaba. Disfrute al máximo a partir de ese viaje mi embarazo. Mi hija mayor: Charlotte, nació después de 23 horas de parto (17 de ellas sin epidural). Me dedique por completo a ella durante 1 año y medio. Las 24 horas, los 7 días a la semana era mama a Full-Time y me ¡encantaba!.

Cuando Charlotte entro al kinder empecé a trabajar y a combinar mi maternidad con desarrollo profesional, etapa que me fascino. Cuando mi hija cumplió 2 años con 9 meses me embarace de mi segunda nena: Colette.

El segundo  embarazo.

Con mi segundo embarazo las cosas fueron terribles. Desde la primera semana empecé a vomitar. A la semana 12 estuve hospitalizada por Hiperemesis Gravitas. En la semana 32 me dio Parálisis de Bell. A la semana 34 me diagnosticaron Depresión Gestacional. El vómito continúo hasta la semana 40. En el embarazo baje 10 kilos, pero Colette nació excelente después de 5 horas de parto. Esta vez tuve un maravilloso Baby Shower organizado por personas que hoy considero mi familia, quienes estuvieron pendiente de mí en todo momento y por las cuales comprendí que al final de todo, no estás Sola. Estas, si, en un país diferente con una cultura distinta a la tuya.

La Depresión.

Después del nacimiento de Colette, ser mamá fue la etapa más difícil para mí, porque tuve Depresión Postparto Severa, con intento de suicido 2 veces y diagnóstico de Fibromialgia y Artrosis. Sin embargo he aprendido que uno se apaga dependiendo de qué tan negativo quieras ser. De que tanto te resientas con la vida, de que tanto permitas que lo negativo tenga tanta influencia mala en ti. Cuando estuve en el hospital con el segundo intento de suicido y vi a mi bebé de apenas 9 meses en brazos de los enfermeros, llorando con mucho sentimiento por no poder ser abrazada por su mamá, sentí una presión en el pecho que me acelero el ritmo cardíaco y no me dejaba respirar. Los doctores le llamaron ataque de pánico y/o ansiedad. Yo le llamo: “Que me cayó el 20”

A partir de ese momento  no he sido quizá la mejor mamá del mundo, porque también lloro, me desespero, grito, regaño, peleo, amenazo con que vendrá un “robachicos” (si siguen haciendo berrinches). No les pego, pero si se han llevado sus nalgadas, he castigado, tirado juguetes a la basura (por no levantarlos). Les he puesto la “camisa de la hermandad” cuando pelean, he desaparecido el IPAD por 1 mes, Etc. Por ello no puedo decir que sea “la mejor mamá”, ¿porque saben? los estándares son TAN subjetivos. Sin embargo, SIEMPRE he tenido claro lo que NO quiero para ellas, y eso me es suficiente para esforzarme por ser una buena mamá para las dos.

Ser mamá en Bélgica.

Ser mamá en Bélgica es maravilloso, aun con sus malos y peores momentos en el inicio. He tenido que aprender Holandés porque en la escuela de las niñas no se habla español, y que Charlotte me ayude a decir alguna palabra que yo no pueda. Educarme a llevar una agenda y cumplir los horarios de la escuela y los compromisos. A que las fiestas infantiles no son con 100 niños, sino con 20 y que les encanta que haya piñata aunque no se sepan el “Dale dale dale, no pierdas el tino”. A que ya no eres la Sra. Maritza sino la mama de Charlotte y Colette. Ser mamá en Bélgica significa que con mucha emoción contamos la semanas para ir a México a comer tacos (porque amamos los tacos) y que nos llena de entusiasmo ir a comprar los regalos para la familia. Ser mamá en Bélgica es enseñarles a mis hijas que hay Rockaletas y Pelón Pelo Rico, que los Chocorroles y Pingüinos son lo máximo, que podemos ir al cine y llevar nuestra Salsa Valentina en la bolsa y comer palomitas con chile. Ser mamá en Bélgica significa dejar de quejarse del clima (sin duda) de los días nublados o fríos. Es enseñarles a ser positivas y que si hace frió pues salimos con ¡20 chamarras puestas! y si esta nevando haremos un “Olaf”. Ser mamá en Bélgica significa que veas Frozen o Star Wars en 3 idiomas / 20 veces a la semana. Después te encuentras a ti misma cantando Let It Go en inglés, holandés y español, pero adaptándote y tomando lo mejor de las 2 culturas para educar a tus hijos lo mejor posible.

Hoy por hoy no cambio por nada el haber sido mamá fuera de México, porque así me toco y hoy me hace feliz.

 

 

El mejor papá.

Cuando mi esposo y yo decidimos ser padres, no tenía claro que tipo de mamá sería, de inmediato sabes que tienes por delante el proyecto de amor más grande de tu vida, pero no me visualizaba en tal o cual acción. Hoy sé que me descubro día a día. Sin embargo, en los sueños futuristas cuando rodeaba mi panza con mis brazos, lograba imaginar a mi esposo con nuestro hijo en muchos escenarios, todos llenos de amor y color, música (porque nunca falta en su corazón) y mucha complicidad. En esas imágenes, siempre, tuve claro que tipo de papá seria: El mejor.

El mejor papá. Déjenme decirles que solo yo (como tu) conoce la totalidad de esa afirmación, y eso es lo increíble, que cada niño tenga el mejor papá del mundo, porque estoy segura que no hay amor que sobre en este espacio bajo el cielo.

Esto es lo que creo:

  • Eres el mejor papá, cuando la emoción y los nervios en el momento del nacimiento de tu hijo son tan tuyos como los de mamá.
  • Cuando después de un día laboral, con el cansancio y las preocupaciones del día a día sobre tu espalda, la sonrisa de tu hijo te da la energía suficiente para conquistar galaxias. (Luke I´m your Father).
  • Cuando regañas a tu hijo, en la primer nalgada donde titubeas si es lo correcto, en la incertidumbre si serás el malo de la historia, en la preocupación de que tus decisiones sean lo mejor para su futuro. Eres el mejor papá.
  • Cuando tomaste la mano de mamá y secabas sus lágrimas el primer día de guardería, aun cuando tu también tenias el corazón chiquito.
  • Cuando apoyaste a mamá regresar a trabajar. Cuando ella sabe que cuenta contigo y tu total entendimiento.
  • Cuando le das tiempo fuera a mamá, cuando conoces su alma y lo que a ella le da energía. Ese “tiempo fuera” donde se recarga como panel solar, para intentar ser la mejor versión de ella misma.
  • Eres el mejor papá, incluso cuando tú mismo no te das cuenta que lo eres.

Por supuesto que de la mano del reconocimiento y las alegrías, como padres hemos tenido diferentes puntos de vista, somos 2 historias diferentes que se encontraron y eligieron amarse, pero ahora se trata de amarse, amando a otro pequeño ser, y en ese camino habrá largas pláticas y temas que resolver, los dos queremos “lo mejor” en la crianza de nuestro pequeño, y en ese sentido hoy tengo claro que hacer equipo y entender el papel y el amor que cada uno aporta siempre será “lo mejor” para él.

Viviendo la paternidad. Para mí nunca tomo fuerza el día del Padre, y no es una historia larga y compleja.  Simplemente puedes tener un figura paterna, sin participar en el desarrollo de tu vida, de tus emociones. Estar sin estar.  Por lo tanto no entendía el significado ni la profundidad de la “celebración”, básicamente era un día normal en mi vida.

Hasta que llego el primer día del padre de Fer. Hoy, sé que es una fortuna presenciar en primera persona la fuerza y el lazo que une a un hijo con su padre. Cómo mi esposo entendía perfecto lo que mi hijo expresaba cuando empezaba a formar oraciones (si, más que yo en muchas ocasiones). Los juegos que solo a ellos le pertenecen.  Cuando Cha! toma su guitarra, Fer sale corriendo a tomar la suya y se une a su papá con sonidos y letras inventadas, solo para que su papá le corresponda con la misma alegría. Yo, tengo un cómplice 24/7 con quien platicar sobre las mismas historias una y otra vez, sin tener escuchar un- Otra vez la misma historia- Por eso para mi, en los detalles más sencillos, en sus preocupaciones silenciosas, y por su amor  incondicional: Es el mejor.

P.d. Les dejo esta canción  de Zurdok de su álbum Gran Salto 1997-2014, del cual se desprende “Azul oscuro” rola que acompaña a Cha! como banda sonora en su paternidad.  –“Estaré Azul Oscuro, hasta en mi inconsciente, mi mundo eres tu”…

Gracias por Leer!

Sara.

Polvo de estrellas.

Hace unos días vi una entrevista que tuvieron Neil Degrasse Tyson (astrofísico estadounidense y conductor del programa “Cosmos”) y Larry King, -¿Si pudieras vivir para siempre, lo harías?- Esta fue la pregunta principal del programa, Larry contestó: –!Sí!– sin dudarlo. Neil en cambio, con su respuesta me hizo salir corriendo a escribir esta entrada: -“Es el conocimiento de que voy a morir lo que crea el enfoque que le pongo a estar vivo. La urgencia del logro. La necesidad de expresar amor. Ahora, no más tarde. Si vivieras para siempre, ¿por que querrías siquiera salir de la cama, si siempre habrá un más tarde?”. 

Yo muchas veces he olvidado mi condición mortal. Creo que es parte de la naturaleza del ser humano, vivir en negación, creer que siempre hay tiempo. Olvidamos que podemos morir mañana. ¡Si, mañana!, o incluso “al ratito”, como luego decimos para no hacer algo por pereza, claro, también podemos morir en un par de años, en 20 o en 50. Es tan incierto y le tememos tanto al “ya no estar más”, que nos gusta olvidarlo, preferimos: postergar, postergar, postergar.

Cuando murió mi papá, yo estaba ahorrando para comprar un auto. Recuerdo cada detalle de esa tarde. Recuerdo que tomó una siesta después de comer para “luego” ir al cine con mi mamá. Cuando despertó (si es que despertó) ya no era él, un accidente cerebro-vascular, la ambulancia llegó, pasaron algunas horas. Mi hermano llamó y me dijo:– “Mi papá esta en coma”. Pasó un mes hospitalizado, nos lo entregaron, creo yo, para que muriera en casa y no lleno de tripas y cables como estaba en el hospital. Murió en casa, con mi mamá, unos días después, en octubre de 2008.  

Y es que así  de cabrona es la muerte, lo sabemos y mejor no pensamos en ella. Y esta bien, esta chido, es válido. Les cuento que después de la muerte de mi papá, no me compré el auto, seis meses después tomé todos mis ahorros, compré un vuelo a Barcelona con escala en Amsterdam y me gasté todo mi dinero viajando. Volví meses después, en quiebra, pero con la ilusión de no seguir postergando mi vida para más tarde, para ese más tarde que quizás no habría.

Así me gustaría que vivieran mis hijos: sabiéndose mortales, aunque lo olviden de vez en cuando y que cuando crezcan y entiendan el mundo, tengan la capacidad de recordar siempre que el “Ahora” es lo único que tenemos seguro. Que amen mucho, que su niñez sea siempre un juego, que tengan una mascota si quieren, que si un día les apetece comer papas fritas en el desayuno, lo hagan, que cuando tengan edad suficiente, tomen las riendas de su vida y la dirijan hacia donde decidan. Que se reconozcan mortales y quieran hacer de su tiempo en el mundo, una fiesta constante.

Quisiera que crezcan cercanos a la ciencia, y que eso los haga ser humildes, como dice este proverbio serbio: “Sé humilde pues estás hecho de tierra. Sé noble pues estás hecho de estrellas”. Como Carl Sagan nos advirtió: “El cosmos esta también dentro de nosotros. Estamos hechos de la misma sustancia que las estrellas”. Quiero que ellos sepan y entiendan de este modo su existencia, junto con un poco de fe, que nunca esta de más y siempre nos mantiene con esperanza.

Aunque yo hoy les confieso que, aunque no quiero ser eterna, al menos me gustaría alcanzar la vejez junto a mi esposo, viendo como este par de “polvitos de estrellas” que decidimos crear en este mundo, crecen y logran ser felices.

Como dice esta canción hermosa que les dejo por aquí, como mi aportación musical de esta entrada, y la cual, seguro a más de uno le sacará una lagrimita: “Cuando te veo así, panzón, filibustero, lo único que me importa ahora sí, es llegar a viejo”

 

Gracias por leer.

Cris.

La 2da infancia.

En mi entrada anterior mencione la frase “la 2da infancia”, y en esta quiero expresar lo que para mi representa. Como padres, de la mano de nuestros hijos nos zambullimos en un mundo alterno de juegos y superhéroes, princesas y castillos. Somos adultos regresando al área de juegos y aunque por mucho superemos la estatura mínima para entrar, observando desde afuera de la zona permitida, brincamos a la par de la felicidad contemplada.

En los juegos, como papás, tenemos participación estelar, pero esta vez siguiendo indicaciones. Me ha pasado que tomo un juguete y en ese momento no es requerido para la historia que LuisFer está desarrollando (el poder de la imaginación), el me da el juguete de su elección y estamos listos para iniciar, entonces ya no soy mamá, soy una Tortuga Ninja (el tema de las 3 últimas semanas) dispuesta a salvar al mundo, en algún momento la voz  (de la interpretación) ya no es fingida, me encuentro inmersa en el papel, claro, atenta a las indicaciones de mi pequeño director de escena. También sucede algo con los famosos bloques de colores, quiero armar una estructura al estilo barroco modernista (jaja ¿existe?), pero LuisFer tiene en mente construir carreteras para sus cochecitos. Tengo participación protagónica cuando armamos (armo) rompecabezas, aunque las últimas veces ya Fer se peleaba por encajar la pieza, aun soy líder del proyecto; se que algún día ya no sera así, en muchas cosas de su vida, por eso, ser su compañera de juegos por las tardes, es lo mas bonito de mis días.

Mi hijo, los domingos por la mañana nos dice: -¡Despierten, es de día, es hora de jugar!-. De manera personal, pienso que la vida en la niñez debe ser siempre un juego, y que esa es la fortuna más grande de nuestros niños. El otro día pusimos canciones para bailar y al final termine bailando sola con Cha! (mi esposo) mientras nuestro cronopio ya estaba inmerso en otro juego. Cuando pongo películas infantiles y no hay una petición específica, elijo la que mi niña interior reclama, pondré de ejemplo a Toy Story, confieso que puedo ver la Trilogía una y otra vez. Vivir una “2da infancia” consciente se vuelve una aventura todos los días. Adultos imperfectos capaces de olvidar nuestras complicaciones diarias, dejándonos llevar por las alegrías y la emoción de disfrutar todo como si fuera la primera vez, como nuestros niños nos enseñan. Son los momentos que más disfruto como mamá, ver su reacción cuando tiene algo nuevo ante sus ojos, la manera en que esos ojos pequeños se agrandan maravillándose ante las cosas simples de la vida.

Todos en algún momento pensamos y creímos que la vida podía ser un juego eterno. Que suerte tenemos los padres de poder regresar de la mano de nuestros hijos a la niñez,  con corbata y/o tacón esta vez.

Gracias por Leer!

Sara.

woody vintage
“Al infinito y mas allá”

Star Wars. El despertar de Mi Fuerza.

Primero que nada debo decir que me considero ” La No Fan más entusiasta de Star Wars”, y eso lo descubrí en la Premier de Star Wars: El despertar de la Fuerza. Mi esposo, quien colecciona figuras vintage (llamadas así a la colección comprendida entre 1977 y 1985, figuras 3 3/4 de la saga), es fan y me invito a la premier, de la cual recordare siempre la fecha porque fue a las 12 am del día de nuestro 5to Aniversario – 18 Diciembre 2015- (que románticos). Llegue al cine con mucha expectativa de la mano de Cha!, el primer acercamiento fue observar personas de todas las edades caracterizados de sus personajes favoritos (incluso familias), mascaras, Ropajes de Jedi, todo esto en medio de peleas con Sables Láser, en fin, un entusiasmo total y general. Todo el ambiente era fiesta, sin duda la Fuerza estaba presente.  Cuando entramos a la sala la emoción iba para arriba, y cuando apagaron las luces e inicio el emblemático Intro (las letras en ascendentes con el universo de fondo), solo había gritos, aplausos y seguramente en medio de la oscuridad una que otra lagrima rodaba. Estaba viviendo la emoción Star Wars, y fue alucinante.

No salí de esa función de la misma forma que entre, y con esto no quiero decir que me volví fan (un fan no nace de la noche a la mañana) ser fan es producto de los años, es una construcción de emociones y fidelidad, es poner un poquito de tu alma (o mucha), autonombrarse fan es cosa seria y de respeto. Pero si puedo decir que me sumergí en su emoción. Al encenderse la luces al final de la proyección y cruzar miradas con los presentes se respiraba un espíritu de camaradería, una sensación similar sucedió con Rogue One, (aunque la vimos 1 mes después del estreno, por esas cosas de papas que ustedes entienden). Y claro esta, mi principal motor y entusiasmo se da a la hora de construir recuerdos con mi familia y básicamente me subo al tren de todo, absolutamente todo, lo que los llene de energía y alegría, es por eso que aquí estoy escribiendo sobre Star Wars.

Aquí entra LuisFer a escena. Desde bebito tenía sus peluches de Chewbacca y Darth Vader, a sus casi 3 años puede nombrar a mas personajes de la saga que yo hasta hace 3 años, no como una imposición, él juega con Buzz y Woody (Toy Story), Batman, Tortugas Ninjas, y Darth Vader. Como todo niño no existe limite ni restricciones a la hora de jugar, Batman y Buzzlighyear van al rescate de las Tortuga Ninjas mientras Darth Vader espera sentando en un carrito su participación en semejante misión de rescate. No mentiré a la hora de ser unos papas activos en el tema, cuando vamos al super nos encontramos curioseando en el área infantil buscando alguna buena oferta en playeras, accesorios y juguetes, creo que ya es inercia, y no sé si en el recorrido yo sigo a Cha! o el me sigue a mí. Ser papas te lleva de regreso a una segunda infancia, y retomando el Universo Star Wars, me uno al club de los míos.

Star Wars esta celebrando su 40 Aniversario y en todo el mundo se están llevado eventos alusivos a ello, aquí en mi Tierra, no es la excepción, con exposiciones, talleres, conciertos y demás. Como parte de estos eventos el domingo la Escuela de Música, CEM Cadenza interpretaron temas de Star Wars del compositor John Williams (quien compuso casi en su totalidad los temas de la trilogía original 1977-1983), mientras Darth Vader, un Stormtrooper y Boba Fett caminaban al unísono de la Marcha Imperial. (Chequen los videos en nuestro instagram).

Estos eventos son pretexto para el buen animo y alegría de todos los seguidores de la saga, en especial de los niños. No todos los días puedes ser un Padawan luchando contra Darth Vader, y mejor aun, no todos los días Darth Vader se rinde ante tus habilidades.

Me pregunto si en el futuro mi hijo sera ferviente fan de Star Wars, si heredara el gusto de su papá por la colección, si el día de mañana sea el quien nos pida ir disfrazados a alguna premier, o tal vez en unos años ignore por completo todo lo relacionado. Que suceda lo que deba suceder y mientras disfrutamos el trayecto, que la fuerza nos acompañe.

A continuación 2 Mamas nos comparten como viven el Universo Star Wars. Les agradezco sus letras y sus fotos a Maritza y a Lety. Yo me despido aquí, como siempre: Gracias por Leer!

Sara.

“Siempre me ha gustado Star Wars pero nunca me he considerado fan, desde la Preparatoria he asistido a las premiers de cualquiera de las entregas de la saga, pero nunca me vi comprando algo que hiciera referencia a Star Wars. Creo que lo mas cercano eran mis crisis de asma y lo que me recordaba a Darth Vadder. Cuando mi hija mayor (Charlotte) nacio, su papa y yo decidimos que la íbamos a educar sin imponerle estereotipos, así que si ella decidía ser Cenicienta eran tan valido como si quisiera ser Iron Man. Y así fue, Charlotte ama las princesas, los zapatos, labiales, perfumes, moños, bolsas, pero adora ser también super héroe. Un día su papa veía Star Wars Rebels y ahi empezó su amor a todo lo relacionado a ello y sobre todo a Darth Vader. Me preguntaba que cuando Disney haría una princesa con vestido de Darth Vader, o cuando el novio de Barbie seria Darth Vadder. En nuestra estancia en México por un año, se hizo la mayor fan de esa edad. Empezamos a contarle la historia, ver las películas, a ahorrar para comprar juguetes, peluches, platos, vasos playeras, stickers, cepillos y pastas de dientes, pasta para comer, dulces, todo lo que se pudiera; mandarle a hacer  sus moños de Darth Vadder, etc. Nunca quiso ser la princesa Leia, ella siempre ha pedido ser Darth (con tutu, o con el traje original de DV).  Ahora a introducido a su pequeña hermana de 2 años al mundo Star Wars, y tenemos ya una pequeña Stormtrooper en casa. Star Wars solo significa alegría en este hogar, diversión, y experiencias que nunca pense podriamos tener, y que definitivamente no cambio por nada. Quizá mañana su papa es Hans Solo y yo la Princesa Leia, aunque ella quiere que yo me vista de Chewbacca”  .

Maritza Aranda.

El gusto por Star Wars de mi hijo nació una vez que su papa le puso en Netflix un capitulo de Star Wars Lego, así vio todos los episodios y les gusto. Nosotros como padres no somos fans, aunque alguna vez vimos una película, pero hasta ahí. Luego Emmanuel quiso ver una película y le gusto, recuerdo que era el episodio VI. Después de eso le pidió a Santa, a los Reyes, de cumpleaños, dia del niño juguetes de Star Wars. Desayuna, come y cena Star Wars, el dice ser Darth Vader y ser un Sith (de los buenos). En familia disfrutamos asistiendo a los eventos de Star Wars, haciendo su fiesta de cumpleaños #4 de Star Wars. Al jugar, obvio yo siempre seré la Princesa Leia y como tiene espaldas o mejor dicho “sables” juega con su papa. Disfrazamos a los muñecos que no son de Star Wars como Luke Skywalker (ya hasta diseñadora soy).

Lety Yerena

Enomísimo Cronopio

Louis Amstrong y yo tenemos un romance. De hecho también lo tiene con mi hijo desde antes de nacer y con mi esposo desde que me regaló en un cumpleaños el vinilo de “The Best of Louis Amstrong”.

Si muriera ahora, en el recuento de imágenes y sonidos que vendrían a mi mente, estarían sin duda esas madrugadas con mi hijo casi recién nacido, cuando despertaba llorando a las 3 a.m. y no había forma alguna de calmarlo, entonces lo envolvía en una mantita, me iba a la sala del departamento (ese pequeñito en donde vivíamos los tres en la Ciudad de México), recuerdo que hacía frío, yo ponía en la consola el vinilo de “Cheek to cheek” de Ella Fitzgerald & Louis Armstrong y nos poníamos a bailar, fueron momentos mágicos, ahora que son recuerdo, pienso en ellos y sonrío; varias veces, lo admito, se me salieron las lágrimas, incluso aparecían en mi mente imágenes futuras bailando con el en su graduación o en su boda, ¡sí, ya se!, ¡que cursi!, que les puedo decir, la maternidad es un sentimiento tan inmenso, cuando uno se da cuenta ya están saliendo las lágrimas.  No siempre, durante esos bailes noctámbulos, lograba hacerlo dormir, pero recuerdo su carita tan pequeñita alerta, ya sin llorar, siempre atento, escuchando los sonidos mágicos  de esa trompeta y esas dos voces perfectas cantando “April in Paris” o “They can’t take that away from me”, se que ambos fuimos muy felices, aunque ahora a sus dos años y meses parezca que no lo recuerda.

Mentiría si les digo que llevo mucho tiempo escuchando a Louis Amstrong, me gustaría haberlo hecho parte de mi vida desde antes, pero hay música que llega  en el momento justo en que necesitas escucharla. Lo conocía de lejos, por su versión de  “La vie en rose” o por la canción del Libro de la Selva (Bare necessities). Lo conocí realmente por culpa de Julio Cortázar, lo menciona en el capítulo 13 de Rayuela en el que «Ronald quería estar tranquilo para escuchar Don´t play me cheap». Despues leí un ensayo maravilloso (que deberían leer) llamado “Louis enormísimo cronopio”, que Julio públicó en una revista de Buenos Aires en 1952, yo lo leí hace 8 años, en un pequeño libro-folleto llamado “La vuelta al día en ochenta mundos”, en donde afirma que: «Louis soplaría durante horas haciendo caer del cielo grandísimos pedazos de estrellas y almíbar y frambuesa, para que comieran los niños y los perros», obviamente, tuve que salir corriendo a escucharlo sin parar, la primera canción que escuché fue “What a wonderful world” y, lógicamente, me enamoré.

Toda la familia lo escucha, mi hijo de dos años desde antes de nacer y en nuestros bailes, mi esposo admite su magia y puede estar horas contemplando su voz, el pequeño en mi panza, aún no nace pero ya lo tiene presente, porque durante las horas que paso en la oficina, hago que lo escuche con unos audífonos que pongo cerca de mi ombligo, a veces siento hasta que baila.

Les dejo por aquí la joyita de mis bailes noctámbulos. Escuchen y sean felices.

Cris.

Tu radio siempre suena.

Joyce Carol Oates en su libro titulado: – Mamá – dice así «Esta es la historia de cuánto echo en falta a mi madre. Algún día, de una forma única, será también tu historia.»

Recuerdo el primer 10 de Mayo sin mi mamá. La escuela de mi hermana tenía un evento y la acompañe en representación de quien ya no estaba. Recuerdo perfectamente el recargarme de un pilar del patio donde se estaba llevando el evento, y como cada presentación nos acercaba al clímax del evento. -Denle un abrazo a sus madres- dijo una voz en un micrófono, busque de inmediato entre los estudiantes a mi hermana quien ya venía hacia mí con los brazos extendidos. Mamá ya no estaba, y un abrazo y el sonido de los mariachis de fondo nos llevaba al punto de remarcar su ausencia.

Cuando yo era niña y la observaba triste o presionada, le escribía cartas que colocaba debajo de la puerta de su recamara, palabras plasmadas en un papel en el sentido más puro de inocencia y amor, tal vez no tenía comprensión total de su cansancio y sus luchas, pero lo sentía, entonces le escribía que la amaba y que quería verla sonreír, al final de cuentas es el deseo más genuino que un hijo puede expresar. En sus últimos meses ella escribía, escribía  lo que su corazón dictara debía dejar plasmado para que cuando ya no estuviera al leerlos abrazara nuestra alma.

Soy mamá y el mundo está lleno de magia desde que lo soy, pero no hay día que no extrañe reconocerme en su mirada, sus ojos cafés que concedían la más grande calma o que anunciaban el paso de un huracán, porque así era ella, suave como la brisa o  fuerte como una lluvia de agosto. Extrañarla, siempre, pero esta presenta en la memoria del corazón  y de vez en vez en un suspiro al mirar las estrellas.

Un día que conversábamos por teléfono, ella me dijo- Mi radio siempre suena- y se rió. Quiero pensar que hablábamos de su corazón inquebrantable y su optimismo contra el cáncer, incluso pienso que se refería a que bailaría hasta que sonara la última pieza, o que a pesar de lo agotadores que eran los días y cuando su alma busca silencio, su radio no dejaría de sonar; o también puede ser que ella se referiría a que la radio de la sala funcionaba bien y simplemente eso. Yo solo sé que un día recordé su frase después de su partida y me acompaña en su recuerdo. SI, TU RADIO SIEMPRE SUENA.

Tengo 34 años, de los cuales 25 compartimos, si fui muy afortunada de tenerla 25 largos años, celebro su vida y celebro su recuerdo, aun en los días grises de un hospital, aun contra los pronósticos y  el futuro incierto, ella lucho y fue un honor estar a su lado hasta el final.

radio

Sara.

Gracias por Leer !

Las emociones de Mamá.

Desde el día que supe que mi hijo venia en camino he experimentado emociones tan grandes y profundas que podía pasar de la más inmensa felicidad a miedos nuevos e inexplorados.

En el embarazo cada mes esperaba ansiosa la consulta del ginecólogo, recuerdo llegar al consultorio y esperar con el corazón latiendo a mil por hora entrar a revisión, solo encontrando el sosiego al saber que todo iba como debía de ser, poniendo atención a las palabras, los gestos y sobre todo la mirada del doctor, creo que lo último era lo me daba tranquilidad, debe ser un súper poder de los doctores poder transmitir serenidad en su mirada o todo lo contrario.

La noche antes de que Fer llegara no podía dormir , de hecho llevaba varias semanas sin poder hacerlo, mi cronopio tenía una fiesta cada noche y me hacia participe de su danza acuática, así que decidí bailar con el esa noche, puse música y me aliste para llegar puntual a la cita mas importante de mi vida.

Todo lo que lees, buscas en la red y todas las experiencias que te comparten, esta claro te pueda dar ideas de lo que vendrá, pero las emociones llegan como estampida sin previo aviso e inundan cada rincón de tu ser y tu alma, te das cuenta que la única preparación posible es confiar en todas las personas que están a tu lado, y de manera muy personal pedir a la fuerza superior en la que creas que todo salga bien.

Cuando lo vi por primera vez, quiero pensar que los 2 escuchamos la misma canción en ese momento, el tiempo se detuvo, y en ese instante, todo se remonto a un único punto de origen, ver sus ojos y contemplar el universo.

descarga

Creo que las mamás experimentamos nuestro propio Big Bang y solo nosotras sabemos porque al mirar las estrellas pedimos puntuales que guíen a quienes amamos.

Han pasado casi 3 años y aun me considero mamá novata, prueba y error (he escuchado tantas veces), sin embargo el universo se expande, y así mi amor, y en sentido todo acción y decisión va de la mano del sentimiento mas sincero e incondicional. En el camino me han invadido miedos,  completamente normales y completamente válidos (ahora lo se) despertar y ver su respiración detenidamente, su primer resfriado; su primera caída, su segunda caída, su tercera (y siguen); cuando regresé a trabajar al termino de la incapacidad y como lloré esa mañana camino al trabajo; su primer día de guardería y el temor que me acompaño las primeras semanas y el enfermarse muy seguido precisamente por estar en guardería (-Es normal, -No te preocupes, -Solo son los primeros 2 años, -Crean defensas,  Etc). Pero solo uno sabe como se le acongoja el corazón por eso.

Hoy día he asimilado y aceptado muchos de esos miedos, tal vez  porque se que algunos tendrán cierta presencia siempre, y de algún modo aprendes a coexistir con ellos. Este sentir de alegrías, miedos, confrontación, culpabilidad y más, son Las emociones de mamá, tan mías como tan tuyas, y pienso que es precisamente ese sentir que nos debe llevar a la empatía y el respeto maternal.

P.d. ¿Ya escucharon el soundtrack de Guardianes de la Galaxia? No puedo dejar de escuchar Mr. Blue Sky y recordar mi propio Big Bang.

Hey you, with the pretty face
Welcome to the human race
A celebration mr. blue sky’s
Up there waiting and today
Is the day we’ve waited for…

Hey there mr. blue
We’re so pleased to be with you
Look around see what you do
Everybody smiles at you …

Gracias por Leer!

Sara.

Donde todo comienza.

Sucede algo con las letras, las culpo de liberarme de todo aquello no pronunciado y en el sentido más honesto: Encontrarme. Para quien ame la literatura, sabrá que es suficiente.

Un poco de mi: Me refugié en las letras en mi niñez, padezco asma desde corta edad (gracias genes) y dicha condición de la disnea infantil le atribuyo el acurrucarme con cuentos, fábulas, leyendas y relatos mágicos. Las visitas al área de urgencias del hospital eran muy recurrentes y para mi recuperación se requería siempre NO hacer actividades que propiciaran el regreso de las crisis bronquiales. Antes (y sí, llegó el día que me veo a mi misma en un plano astral y enunciare el -“En mis tiempos”-) para un niño entretenerse era: A) Jugar en casa con sus mejores ocurrencias, o B) Salir a jugar con los amigos. Yo siempre fui del plan A).

Un día, buscando que leer en casa de un tío, tropecé por casualidad con Pedro Páramo de Juan Rulfo. Yo solo sé lo que percibí en ese momento al terminar de leerlo: ¡Todos eran fantasmas!. Fue lo más asombroso que jamás había tenido en mis manos, podía ir y regresar de la escuela para continuar caminando por Comala. Pedro Páramo fue publicado en 1955, (28 años antes que yo naciera), pero los libros no entienden de tiempos y esperan los encuentros fortuitos que los llevan a lo eterno. Hace 5 años compre un ejemplar de Pedro Páramo y al leer cada página del libro, sentí la misma energía de mi niñez, llegar corriendo a honrar a sus muertos.

Allá donde la niñez comenzaba por las tardes, afuera de la puerta de cada casa, para mi, comenzaba con una historia nueva entre las manos, incluso leyendo y volviendo a leer los mismos libros infantiles o lo que encontrara en casa, supongo que eso es lo increíble de la niñez,  poder toparte cien veces con una historia y vivirla de cien formas diferentes con cada lectura.

No puedo dejar de mencionar a la benefactora de libros: Mi mamá. Hay 2 cuentos en especial que están en mi memoria; el primero, de dibujos de Disney, con el cual aprendí: “A del artista que pinta a modelos con flores, Tribilín el retratista se baña con muchos colores”; a  mi esposo le produce gracia que recuerde ese párrafo, tal vez porque al replicarlo entono las palabras con el mismo énfasis que mi mamá me enseñó (todos aprendimos que leer es cosa seria en la niñez, que la entonación y la colocación de los signos de puntuación, son de suma importancia); el segundo, una compilación de cuentos que leía una y otra vez, en especial recuerdo como mi favorito el de: “Un Ojito, Dos Ojitos, Tres Ojitos” (cuento de los Hermanos Grimm). Esos 2 libros fueron tesoros invaluables y es una pena que se perdieran en el tiempo y las mudanzas de la vida.

Hoy, a mis 34 años, mi hijo que es un ser pequeño pero con una inmensa capacidad de asombro, llega sosteniendo un cuento y me dice: ¿Me cuentas un cuento mamá?, yo sonrío, abro el cuento elegido y sé que todo comienza, que le puedo platicar a mi hijo las historias más increíbles del universo y que será así, mientras necesite a su mamá para entender la magia de las letras, entretanto llega el tiempo de su propia comprensión.

Sara.

paramoPedro Páramo (1955).  Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. «No dejes de ir a visitarlo —me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte.» Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.
       Todavía antes me había dicho:
      —No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio… El olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro.
      —Así lo haré, madre.
      Pero no pensé cumplir mi promesa. Hasta que ahora pronto comencé a llenarme de sueños, a darle vuelo a las ilusiones. Y de este modo se me fue formando un mundo alrededor de la esperanza que era aquel señor llamado Pedro Páramo, el marido de mi madre. Por eso vine a Comala.

Instrucciones para cambiar pañales.

Este es un pequeño homenaje que quise hacerle al maravilloso Manual de Instrucciones que nos dejó Julio Cortázar.

Antes que nada, concéntrese: tal vez sea la tarea más difícil que haya desempeñado jamás. Una vez sumergido en un alto grado de concentración, recueste al pequeño humano (que deberá tener entre 0 y 3 años de edad), sobre una superficie cómoda, de preferencia plastificada, por si algún flujo orgánico escapase durante el procedimiento.

Deje de lado todas sus expectativas, lo que ocurrirá a continuación será únicamente producto de su sentido común y su tolerancia a las emociones fuertes.

Intente mantener quieto al diminuto ser que tendrá frente a usted. Puede ser que necesite emplear una voz suave, cantar todo el repertorio de canciones infantiles que tenga en su memoria recordando su niñez, acercarle objetos coloridos o hacer los gestos más absurdos que jamás imaginó. Recuerde, a ese pequeño sujeto no le interesa ser cambiado del pañal y quizá ria, patalee, llore y grite al mismo tiempo y a intervalos regulares, haciendo mas retadora la noble labor que usted se ha dispuesto a realizar. No se rinda.

Empiece por levantar las minúsculas y delicadas pestañas que sujetan el pañal y lo mantienen ajustado al cuerpo del pequeño humano (porque como dije, el humano deberá ser pequeño, de entre 0 y 3 años de edad); una vez levantadas las pestañas, desenvuelva el pañal; advierto que en este punto se podrá encontrar con una diversidad interminable e inimaginable de consistencias, colores y olores repugnantes, incluso catastróficos. Nada que usted haya experimentado antes lo ha preparado para esto. Quizá sienta que no debe seguir, quizá quiera retirarse de la habitación o incluso de la ciudad, pero es justo en ese punto cuando deberá recordar que lo que está haciendo lo hace por amor o por una paga diaria en su caso; además, deberá mantener siempre presente que ese olor no proviene del infierno, que no hay nada maligno ahí aunque así lo parezca, que solo es resultado de la alimentación del día del pequeño humano en cuestión, misma que quizás usted mismo le proporcionó.

Aguante la respiración.

Retire el pañal mientras levanta las piernas y la cadera del pequeño humano utilizando una de sus manos y con la otra mano deposítelo de inmediato lo más lejos de usted, desaparézcalo de su vista, de su olfato, de su vida (al pañal). Mientras tanto, con la otra mano, limpie la piel expuesta del pequeño sujeto (la cual debe coincidir con la de su trasero) con una toalla húmeda para retirar cualquier residuo de la pesadilla mencionada en el párrafo que antecede, asegúrese de limpiar los recovecos y entre aquellos misteriosos pliegues intertriginosos propios de los humanos pequeños y coloque un pañal nuevo y limpio extendido, baje las piernas y la cadera del sujeto, asegúrese que la parte suave y absorbente sea la que quede al contacto con la piel, envuélvalo y sujételo con las minúsculas y delicadas pestañas que se adherirán de manera inmediata, de modo que no quede ni muy holgado ni muy justo. Le costará saber el termino exacto al que me refiero, pero lo sabrá.

Cálmese, el  procedimiento por ahora ha terminado (este puede repetirse entre 3 y 10 veces al día, según la edad del humano, la alimentación y la salud gastrointestinal que manifieste).

Ya puede respirar.

Cristina