Tan pequeños como hoy.

Desde que me volví mamá, el tiempo para mi se cuenta de formas alternas, es decir, el reloj y el calendario me sirven únicamente para vivir cordialmente en sociedad, llegar temprano al trabajo, a las clases de natación o quedar con alguna amiga. En la vida diaria, es decir, ya dentro de casa, la percepción del tiempo es diferente, no se como explicarles, pero lo intentare: de pronto una mañana puede parecer una semana, un viaje de tres días puede sentirse un mes y una semana entera podría bien parecer solo unas horas. En vez de usar relojes, uso momentos, tallas de ropa, de zapatos, centímetros de altura, nuevas palabras y números. Se que ya pasó un mes cuando mi hijo menor dice una nueva palabra, se que ya paso una semana cuando mi hijo mayor ya puede sumergirse sin ayuda en sus clases de natación, se que ya pasó un semestre cuando ya no les queda la ropa y hay que ir de compras por una talla mas grande, se que ya pasó un año cuando mi esposo me envía una foto entregándolos en la puerta de su primer día de escuela y se que es domingo por la mañana, porque estamos los cuatro jugando y corriendo por la playa.
Así transcurre el tiempo por acá, así ha venido transcurriendo desde hace poco más de 4 años. Cuando el primero de los dos llegó. Y luego el segundo.
Cuando nos convertimos en padres el mundo cambió. La  realidad se desdobló. Por ejemplo, yo adquirí mágicamente un súper poder, tengo la capacidad de encontrarle un alto grado de peligro a cualquier cosa que antes me parecía inofensiva,  es así como un simple tenedor, con sus cuatro dientes insignificantes, abandonado en la mesa al alcance de mis hijos, se vuelve un arma y puedo crear en mi mente inimaginables situaciones de las maneras en que se podrían hacer daño con el, hasta que lo cambio de lugar, lejos de su alcance.
Mi esposo, por su parte, adquirió el súper poder de ver con asombro, fascinación haciendo comentarios y acotaciones, una misma película por mas de 15 veces. Verla de principio a fin y atender cada una de las preguntas y argumentos retóricos de nuestro hijo mayor, aunque sea la misma pregunta y la misma película que vio ese mismo día por la mañana o por la noche del día anterior.
Volviendo al tiempo y para cerrar la idea, hay momentos como este, en que me encuentro nostálgica, pensado: cuando ha pasado todo esto, en que momento del día de hoy que es cuando para mi apenas nacieron uno y otro, ya el primero aprendió a nadar y discute sin piedad al defender sus opiniones y el segundo cuenta hasta el veinte, dice los colores en inglés o canta sin ayuda una canción.
Por eso les digo que el tiempo acá es subjetivo, son momentos, no minutos, no meses, no años. Y siempre, siempre, siempre me parecerá que nunca van a ser tan pequeños como hoy, sin importar el momento en que lo diga, ya sea en 5, 10 o 20 años.
Musiquita:
Dejo esta canción que viene bien porque habla sobre el tiempo y porque me gustan los Rolling Stones.
Time Waits for No One》

 

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Un primer lustro.

5 numero

Un lustro es un periodo de 5 años. Etimológicamente proviene del latín lustrum, que quiere decir limpio, puro. Hoy mi hijo mayor cumple 5 años, su primer lustro de vida. Yo en estas últimas semanas lo he observado en silencio, pensativa y muchas veces sonandome la nariz y justificando mis ojos rojos a mis ya conocidas alergias estacionales. Pero la verdad me siento justo como lo describe Laura de La Moleskine de Mamá en un post titulado ” Cronopio se hace mayor. Del cabrón sentimiento de ver crecer a un hijo”

…No hay sentimiento mas contradictorio que ver crecer a un hijo, de cuando el orgullo, el amor y la nostalgia se te agolpan en el pecho… y en este estado de semi vulnerabilidad emocional, es muy difícil escribir y limpiarse la lagrimas al mismo tiempo. 

Hay una constante de todas las madres del universo. Si, estoy segura que en lejanos exoplanetas aun no descubiertos existen madres que también afirman lo siguiente: “Tengo al hijo más maravilloso”.  Y yo, siendo parte de este gremio galáctico lo afirmo y lo reafirmo. Entonces, mi pequeño cumpleañero llega a su primer lustro de vida siendo un niño alegre, noble, con mucha imaginación, capaz de entablar conversaciones que me dejan muchas veces un poco muda y otras tantas con reflexiones. Verán, la percepción que tiene un niño de 5 años de las cosas,  de la vida misma, es realmente increíble. Es como si tuvieras la necesidad-obligación de frotarte los ojos y volver a mirar ese paisaje que habías visto muchas veces antes, y que ahora tiene alguno nuevo, más brillo, más claridad, detalles que no habías percatado, o más belleza en su simpleza. Justo como lo define la etimología del significado de lustro, son humanitos puros que andan por la vida haciendo una fiesta de ella. Hoy festejo ser mamá del niño más maravilloso, pero también festejo que todas los tengamos, todos  nuestros niños maravillosos, son la promesa de que el mundo se puede transformar en un mejor lugar. 

Hace unos días estábamos jugando y terminamos investigando con el Asistente de Google en mi celular. Tecnología e inocencia compartiendo un rato juntos. Esta fue una conversación más o menos así:

-LF- Hola

AG- Hola, ¿en que puedo servirte?

-LF- ¿Como te llamas?

AG- Puedes llamarme Asistente de Google

…. continua.

LF- Hola

AG- Hola Sara, ¿en que puedo ayudarte?

LF- No me llamo, Sara, yo me llamo Luis Fernando

AG- ¿Quieres que te llame Luis Fernando?

LF- Si ese es mi nombre, Sara es mi mamá

……. continua segundos después

LF- Hola, me puedes decir como se crearon las momias?

-AG- A continuación información que encontré en la web al respecto

LF- Oye pero yo no se leer. Me ayudas a leérmelo por favor.

……. continua segundos después.

LF- Hola

AG- Holi (aquí me di cuenta que Asistente de Google es un loquillo)

LF- ¿Qué es Holi?

AG- Holi es un festival hindú popular de primavera celebrado en la India, en Nepal y en algunas comunidades (siguió)

LF- Oye, oye yo no se que es un festival de la India, ¿me puedes decir porque los zombies tienen la cara fea por favor?

LF- Oye también te quiero preguntar si tu conoces a mi bebé se llama Nicolás, bueno, ya me voy a dormir. Adiós.

En toda la dinámica de preguntas y respuestas “Niño-Asistente Virtual”, yo cargaba a Nico y me acercaba cuando quería participar. Creo que algún momento AG capto un “Aguuugaada” reímos y seguímos con la sesión.  Le preguntó respecto a momias, cocodrilos, cuando se creo el videojuego de Minecraft, cuando se creo el videojuego de Mario Bros, como se juega Plantas vs Zombies, que comen las ballenas, y muchas cosas más.

Estoy segura en muchos años, le contaré a Luis Fer este relato y pasaremos un buen rato riéndonos, para ese entonces ya habrán muchas historias en el camino, muchos cumpleaños, muchos pasteles, velitas y con ellas la foto soplándolas a toda pulmón. Delante de esa escena, estaré yo, deseando en silencio lo mismo cada año. Conteniendo la lagrima cada que cantemos las mañanitas, echándole la culpa a la alergia estacional, hasta que mi hijo descubra mi coartada en algunos años, y los dos sepamos la verdad.

Guardando en mi memoria cada amanecer de un 30 de Julio, por muchos muchos lustros, incluso, podría asegurar, que por toda la eternidad.

Sara.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El lado B de la Maternidad.

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La creación de este Blog nació un día que Cris estaba buscando Guardería para su hijo Mayor. Nos conocíamos del bachillerato, de ojo, a distancia. Con amigos en comun, nada más. Nos agregamos al FB y fuimos testigos visuales de la llegada de nuestros hijos mayores que se llevan menos de un año de edad. En algún punto simpatizábamos con comentarios, libros, música, pero me queda claro que nuestros hijos (ellos que ahora son mejores amigos) nos acercaron. Nos hicimos amigas, coincidíamos en un montón de cosas, nos desbordaba el amor por nuestros hijos, pero también teníamos un montón de dudas, un monto de cansancio, miedos, frustraciones, platicábamos de eso y nos dabamos palmaditas en la espalda, nos tomamos de la mano (online) compartiendo nuestro Lado B de la maternidad. Un día decidimos abrir el Blog para que fuera nuestra catarsis.

¿Que es el lado B de la maternidad?

Es la cara del casette que nadie te cuenta, y si te cuentan, nunca dimensionarias la historia hasta que la vives: Las historias de miedo y ansiedad, sentimientos que nacen a la par de tu bebé. Sentimientos que nunca esperaste, no estuvieron considerados en el Check List reglamentario para preparar la llegada de tu hijo, nadie te dio un libro mágico en tu Baby Shower para saber como proceder. Solo te dicen una y otra vez. Duerme, Descansa, Nada volverá a ser igual. Pero jamas te dicen: Prepárate para conocer el miedo y la ansiedad que trae consigo la maternidad.

El Señor miedo. Hace menos de un mes una hermana (no de sangre pero si de vida y amor) recién dio a luz a una niña. Nunca la vi tan feliz y llena de luz. Aún asi, con los días llego el miedo inconfundible. Lo que sé del miedo es que siempre tiene nueva excusa, nuevo pretexto, nuevas trampas y nuevo rostro. El miedo cuando llegas del hospital a casa con tu bebé. ¿Dormir cuando el duerma? ¡No! yo necesito cuidar su respiración. ¿Y si llora y no lo escucho? ¿Si me necesita y no estoy al pendiente? Las primeras semanas somos un manojo de miedo. Día a día el cansancio se acumula y empiezas a llorar poquito pensando ¿Lo estaré haciendo bien? El miedo a los primeras semanas de vida, evoluciona. Cada etapa trae consigo sus propios miedos.

Dice Banana Yashimoto: El miedo hace que las hormigas parezcan elefantes. No puedo estar más de acuerdo. Pero, ¡Diablos! Nunca habíamos estado siquiera cerca a sentir ese miedo, hasta que inicias en la maternidad. Le fusile a mi amiga Paty lo siguiente – “Ser mamá es vivir con miedo” Es cierto ese miedo habla de amor. De un amor infinito, tan vasto como el universo.  ¿Que le decimos al miedo cuando nos acorrala en un mal día? NOT TODAY (guiño GOT) Y seguimos viviendo. Construyendo su mundo, llenito de amor y valentía, tratando de mantener el miedo a raya, o en la medida justa para que tomen precauciones.

La señora ansiedad. La maldita ansiedad no se queda fuera de esta fiesta. Con mi hijo mayor todos los días al salir del trabajo el corazón se me aceleraba y empezaba a sudar frió. Quería teletransportarme y llegar donde él estaba, no la pasaba bien. Todos los días llegaba y el estaba feliz, tranquilo, BIEN. Con la ansiedad como el miedo tienes que lidiar con escenarios mentales-ficticios. No han pasado, no sabes si pasarán, Pero nos hacen pasar un mal rato. Un día después de mucho tiempo (ni siquiera sé en que momento) dejo de pasar. Sin embargo, la ansiedad también se manifiesta en otros momentos, no me gusta, la odio. Solo me queda respirar y meterlo en el bolsillo del pantalón. Ahora no. Compórtate. Luego hablamos Señora Ansiedad.

Cuando comentaba con Cris este post, me decía que cuando un niño ajeno se cae, o las sentidos arácnidos se agudizan y lo ves en problemas, le da ansiedad. Cuando eres mamá de uno, eres mamá de todos. Cuando ves alguna noticia, no puedes dejar sentir empatía, elevarlo a los tuyos, siempre.

Sé que muchas hemos pasado por estos sentimientos, en mayor o menos medida está en nuestro día a día. Y no encuentro otra manera de ponerle fin a este post con una rolita para bailar un poquito y cantar juntas. Take my hand and we’ll make it – I swear

 

Sara.

 

El abuelo Fuego.

Hoy cumpliría años mi suegro, pero hace un año dejó el mundo tangible y anda por ahí volando, hecho energía. Mi hijo mayor, en su mágico mundo de 4 años, nos cuenta que su abuelo vive en una estrella, que esta con Trapo (nuestro perro que murió hace un año también) y que pueden ver a  los dinosaurios, ¡ahh! y que aún le manda bombones desde allá. Y es que sin duda, los abuelos deberían ser eternos.

En abril del año pasado, cuando el aún estaba entre nosotros, le escribí esta historía, mi esposo se la leyó y se que le encantó. Se las comparto hoy:

El Abuelo Fuego

Mis hijos solo tienen un abuelo. El abuelo Fuego. Así le dicen, porque el fuego es luz, es fuerza, es calor.

El abuelo Fuego nació en plena Segunda Guerra Mundial, ese 22 de junio Francia se rindió ante Alemania firmando el Armisticio en Rethondes negociando con Mussolini, los alemanes cruzaron sin problemas el Río Loira y los italianos bombardeaban Alejandría. Mientras tanto, en el otro extremo del mundo, en un pequeño hospital ubicado en una ciudad construida sobre una población maya, nacía el abuelo Fuego. La sala de parto se iluminó cuando el pequeño lloró por primera vez. El segundo hijo de trece hermanos. El segundo, pero el más grande. Su corazón latía fuerte desde que nació. El consentido de mamá, su brazo derecho. De niño quería ser piloto. Quería volar. No pudo serlo por un problema de visión. La miopía y las alturas no se llevan bien. Aun así, él ha volado alto, muy. Sus hermanos lo quieren infinito. Los guio, encaminó y apoyó hasta que se convirtieron en hombres y mujeres de bien.

El abuelo Fuego quería ser médico, pero la vida no se lo concedió. Cuando tuvo tiempo no tuvo dinero, cuando tuvo dinero no tuvo tiempo y así se fue la oportunidad como se van todas las cosas que se dejan pasar; pero su vocación nunca se apagó. Quizás no cura cuerpos pero cura almas, con sus palabras, sus acciones y su bondad.  Como no pudo ser médico, el abuelo Fuego se dedicó a la alquimia. No ha logrado aún transformar el plomo en oro, pero es capaz de transmutar su alma mediante la oración y el ayuno.

Cuentan que una vez, en una noche de esas que los alquimistas utilizan para crear maravillas, observando a los astros, vio una estrella hermosa y brillante en el cielo y se enamoró. La convenció de bajar y se casó con ella. Se llamaba Elena. El abuelo Fuego quería tener diez hijos, la vida les dio solo dos. Fueron suficientes, los llenaron de amor. Un día su estrella le dijo que tenía que volver al cielo, el abuelo Fuego se despidió y lloró. No hay día que él no mire hacia el cielo para verla brillar desde acá.

El abuelo Fuego vive en una fiesta constante, disfruta cada película que ve en Netflix, cada publicación que hace en Facebook, cada partido de sus pinches Pumas, cada comida, cada platica con su hijos, cada visita de sus nietos. Su corazón es noble, su mente inquieta y sus comentarios certeros. Sus manos cuentan historias como si tuvieran voz, esas manos hipnotizan a sus pequeños nietos, quienes las siguen en cada historia que el abuelo les cuenta.  Incluso cuando no les dice nada, al acariciarlos les dice todo. Yo creo que esas manos solo descansan para dormir, se entrelazan unas horas al día y después vuelven a ejecutar las más grandes historias jamás contadas.

Yo, por cosas del destino, de la vida y de las probabilidades aritméticas, coincidí en este basto universo con uno de sus hijos, nos enamoramos y nos casamos, así conocí al abuelo Fuego. A los pocos meses nos embarazamos y nació uno y luego otro, pequeños descendientes del fuego. Y así lo siento, porque al abrazarlos puedo sentir una poderosa corriente de calor que me invade. Mi esposo lo sabe. Porque el abuelo Fuego le contaba que la primera vez que lo cargo, fue como si cargara una estrella recién caída del cosmos. Es asunto de herencias. Quizás de la abuela Estrella. Pero sobre todo es asunto del Fuego.

Aun hoy, a pesar de su andar lento, el abuelo Fuego sigue dejando una estela roja de calor en su camino, con todo el que se cruce, a todo el que toca, con quien hable, los llena de calor y los anima.

Mis hijos son afortunados de ser nietos del abuelo Fuego. De ser descendientes del Fuego.

Cris.

Y si Dios fuera una mamá

10 DE MAYO

 

El otro día, mientras le ponía su pijama a mi hijo de 4 años, me miró y me preguntó.

-Mamá ¿donde esta Dios?

-En el cielo hijo.

-Y porque no lo vemos.

-Porque esta bien arriba, en las estrellas, por eso no lo vemos, pero el si nos ve.

El estaba arriba de la cama, así que al terminar de vestirlo lo mire directo a sus ojos, que me dicen lo más bonito del mundo solo con mirarlos.

-Sabes mamá , creo que Dios es una Mamá, si dios es una mamá. Me lo dijo como se dicen las cosas en las que uno cree, con certeza y firmeza en su voz.

Lo observe sorprendida y dibuje una sonrisa en mi rostro, una sonrisa tímida de quien sabe que esas palabras serán guardadas en los recuerdos del alma.

Le di un beso en su mejilla y le dije, -Sabes hijo, Si, creo que Dios es una mamá que nos cuida siempre. Y lo arrope para dormir.

Los padres enseñamos a nuestros hijos, así es el canon establecido, pero creo que desde que llegan a este mundo, ellos llegan a enseñarnos o re-enseñarnos lo que hemos olvidado en el camino. Nos marcan la pauta, nos enseñan a enseñarles. Con su inocencia, con su nobleza, con la pureza del alma.

Esa noche, al escuchar decir a mi hijo que piensa que Dios es una mamá, me conmovió inmensamente, así de grande e infinita es la figura de una madre para un hijo. Lo sabemos como hijos, y lo redimensionamos como padres. Cuando nuestros niños son tan pequeños que aun podemos envolverlos en nuestros brazos, somos su totalidad, somos su fe y su cobijo. Y eso va de regreso en nosotras toda la vida, son nuestra totalidad, nuestra fe y nuestro cobijo. Es un trabajo noble el ser madres, es un trabajo arduo y tiene días difíciles. Incluso es el único trabajo donde la paga es una sonrisa, unas primeras palabras, y las conversaciones más increíbles que jamás pensaste llegar a tener.

Yo también creo que Dios es una mamá. La mía ya esta en las estrellas. Y estoy segura nos cuida. Porque así nos dijo que lo haría, y una madre siempre cumple sus promesas.

Yo también creo que Dios es una mamá, y esta en el corazón de cada una de nosotras.

Feliz día de las madres. Por las presentes, por las que están en las estrellas. Por la de sangre y por las de vida. Feliz día. Feliz siempre.

Gracias por Leer.

Sara.

 

 

 

 

 

Batman de Peluche.

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Colaboración: Luis Fernando Cortázar.

Era un pequeño Batman de peluche. No uno comprado, sino uno hecho con retazos de telas que sobraron de alguna otra cosa. En la primaria, habrá sido primero o segundo año, lo pidieron y mi mamá me hizo el Batman más fantástico que jamás había visto y que jamás he vuelto a ver. Porque nunca lo volví a ver. Se perdió en la mudanza.

Tenía sus brazos y piernas perfectamente cosidos, bien proporcionados. El color, lo acepto, era raro. Digamos que donde debería ir el gris del traje, mi mamá decidió utilizar un color piel, pero no una tela lisa, sino una estampada que sugería que quizá perteneció a un mantel o a una funda de almohada. Es más, estoy plenamente seguro que teníamos fundas de almohadas de la misma tela que los brazos y piernas de mi Batman. Pero no piensen que mi mamá no le puso botas, calzones, guantes y una máscara con capucha como dicta el canon, no, por supuesto que mi madre lo hizo. Observó cada detalle de la forma de las botas, del calzón de fuera con una pequeña cinta de tela amarilla que hacía del poderoso baticinturón (gadgets, esos si, no incluídos) y su capucha tenía el espacio para la boca y barbilla y dos pequeños orificios para los ojitos; la capa debidamente recortada en piquitos.

Pienso que a mi mamá le gustaba el Batman de Adam West de los sesentas mas que el Batman de Burton de los ochentas. A mí me gustaba el Batman de mi mamá. Batman del universo mamá.

De tal manera que mi Batman era un tipo que andaba básicamente en un speedo con botas, guantes y capas. No sé, pienso que le habría ido muy bien en un festival como Coachella, el corona capital o en una convención de cosplay. No tengo idea de cuánto trabajo debe haberle costado, me gustaría recordarlo; creo que se sorprendió del amor que le agarré por años a ese Batman hecho en casa, quizá ella misma se sorprendió de su éxito. Fue un One-Hit Wonder que jamás se repitió.

Eso mamás, es lo que uno termina recordando de ustedes. Las cosas intangibles, los pequeños trabajos que ustedes hacen por nosotros. Los recuerdos sembrados muy temprano de actos de amor sin precedentes. Esos actos aleatorios dejan una estela indeleble e insospechable en los hijos. Es por eso que las amamos tanto aunque ya no estén ustedes ni sus batmans.

El hermano mayor.


 

Ahora que somos cuatro, y que Nico llego a enseñarnos que Cuatro es el mejor número posible, para nosotros, para nuestra familia. Luis Fer fue condecorado oficialmente como hermano mayor, subió de cargo, de rango, de status y con un brillo en sus ojos al ver por primera vez a su pequeño hermano, acepto su insignia honoris causa.

Este fin de semana, mientras trataba de hacer mi papel de mamá lo más humanamente posible Ja! Me di cuenta que varias veces silencie los juegos de Fer “Porque su hermano tomaba una pequeña siesta de mediodía o a media tarde”. La primera vez llego gritando a querer contarme algo con esa alegría y travesura tan de un niño de 4 años. Después a la hora de la comida porque arrastro la silla y su hermano después de llorar sin consuelo, por fin había conciliado el sueño.

Nico esta acostumbrado al ruido, cuando llegamos del hospital, esta vez no trate de quedarme en un Bunker silencioso, sin saber si es de día o de noche, apartada del mundo, a diferencia de mi hijo mayor, salimos al mundo más rápido; acostumbrandolo  a todos los ruidos naturales de la casa: A dos cotorros parlanchines y gritones, a los sonidos de la cocina cuando su abuela hace magia en ella, a los maullidos de gatos en celo que rondan por el vecindario (lease El pinche gato.) Aún así, hay momentos en que una siesta del bebé es algo así como un momento sagrado, porque representa querer hacer todo lo que quepa en un par de buenos minutos, como darse un baño más rápido que FLASH, comer la comida con 2 cubiertos como un ser civilizado, etc (y agréguese todo lo que ustedes saben).

Unella-the-Shame-NunSin embargo, aún adaptando a Nico a nuestro entorno, he llegado a silenciar los juegos del hermano mayor, (aquí agacho la cabeza, camino sobre la plazuela y escucho SHAME SHAME SHAME) Y Luis Fer no solo ha tenido que bajar el volumen natural de un niño; también ha tenido que esperar con paciencia a que su mamá desocupe sus 2 manos, o simplemente su atención, porque a veces el quiere la atención completa de mamá, así como a veces quiere la atención completa de papá. Estamos en una etapa de re-organización, y esta re-organización no solo es de nosotros cuatro, sino de toda la red de apoyo que hace todo esto funcione. De ellos escribiré más adelantito, porque habemos muchas mamás que funcionamos si y solo si contamos con una Tribu, que nos apoya, sostiene, comprende y da la mano (y el cuerpo entero) en amar y cuidar a nuestros hijos. Así que vamos paso a paso. De a poquito, aprendiendo. Si bien es cierto que en ocasiones Fer hace gestos tristes porque le digo me permita unos momentos, también es cierto que nuestros momentos y actividades, que hemos construido juntos y solo son de el y mías, son de las cosas más esperadas en el día. El ritual de la pijama, los cuentos de cada noche, arroparlo hasta que duerma, ver algún programa nuevo juntos que nos sorprenda; Justo ayer nos paramos mas tarde de la cama viendo como atrapaban con las manos a un pez Bagre (técnica llamada ‘noodling’ y practicada principalmente al sur de Estados Unidos) BAGRE!! lo sé, es mi compañerito de curiosidades y AMO ese hecho.

A mi hijo, el mayor. Atesoro verlo crecer, verlo en su papel de hermano mayor. Despertar e ir directo a donde esta su hermano a plantarle un beso fuerte y tronado de buenos días. Atesoro que quiere participar en cuidar a su hermano, aunque muchas veces sin medir la fuerza de columpiarlo, o querer meterle el chupón “a fuercitas” para acallar el llanto. Atesoro sus ganas de gritarle al mundo que es un hermano mayor. Y que Niquito o Nicolazo (como le dice) es su hermano. Se, que esto no me aleja de gritos y peleas de hermanos en un futuro, ¡son niños! Mi misión, es enseñarles a amarse y respetarse aún en las discusiones. Lo escribo fácil, aquí puedo observar a las mamás experimentadas riéndose un poquito de mi, soy mamá novata en el arte de criar a dos humanitos. Ríanse pero poquito va. Ya les platicare como nos va más adelante.

-Mamá, ya casi voy a cumplir 5 años ¿ ya voy a ser un adulto?

-No hijo, aún no seras un adulto, pero ya eres un hermano mayor.

 

Gracias por Leer.

Sara.

 

Mi amigo el TEA. TEA-TDAH ¿Qué?

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Colaboración de: Maritza Aranda

-¿Ya se sienta? -No

-¿Qué edad tiene? -7 meses

*Se sentó a los 8

-¿Ya camina? -No

-¿Qué edad tiene? -18 meses

*Camino exactamente al día siguiente de esta consulta.

-¿Ya habla? -Realmente no, apenas dice mamá, papá, agua…

¿Qué edad tiene? -2 años y medio

Tiene 4 años y medio, y aún no habla.

Y fue así, como las alarmas empezaron a sonar. Tenía problemas de lenguaje y de comunicación con los demás. Su aprendizaje era lento y su comportamiento era diferente que el de su hermana y muchos niños a esa edad. No establece contacto visual cuando se le habla o cuando ella pide (a su manera) algo. Tiene constantes movimientos inusuales, sobre todo con las manos, como si estuviera pegándole a una pelota.

No es fácil escribir, no se por dónde empezar ni cómo hacerlo. Tuve muchos cuestionamientos de familiares y amigos, que definitivamente no culpo, pero la ignorancia muchas veces es atrevida.

Me preguntaron si me había drogado en el embarazo? Si consumí alcohol o tabaco? Si tomé medicamentos prohibidos? Si le había dado algo cuando ella era bebé? Bueno, un sin fin de preguntas que, hoy por hoy me dan rabia solo de recordarlas. Y pues he optado, que cuando alguien tiene el atrevimiento, conociendo el diagnóstico, los mando mucho muy pero muy lejos con su mamacita linda!

Empezamos viendo al médico de familia. El inmediatamente sabía de que podía tratarse, pero no tiene la especialidad para dar un diagnóstico de este tipo.

Nos enviaron al Centro para Retrasos en el Desarrollo infantil. Casi 2 años de estudios pediátricos, neurológicos, psicológicos, logopedas (lingüísticos) y físicos (kinesita)

Estudios que se hacían cada vez más complicados y se retrasaban, por que nuestra residencia estaba en México, viajábamos regularmente a Bélgica y la estancia de 3-4 meses, la aprovechaba al máximo para que la pudieran revisar, para que pudieran decirme que le pasaba.

El diagnóstico se dio en julio de 2018: TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA Y TDAH.

FUCK! Fue lo primero que dije, después, cuestioné “que chingados es eso?” Si así tal cuál! No sabía que era, pero inmediatamente me llene de miedo, mis ojos se llenaron de lagrimas, empece a temblar, se me quebró la voz, sude muy frío, la voltee a ver, la vi ahí, sentada jugando con un bloque, tan inocente, tan pura, me pare de la silla y la abrace lo más fuerte que pude y le dije: Perdón, perdón por lo que sea que yo te haya hecho y haya causado esto!

La psicóloga me dijo: tranquila, las causas del TEA se desconocen, nadie sabe exactamente que lo provoca. No es tu culpa, ni de su papá, ni de nadie. Debes entender que, lo más probable es que se trate de una mezcla de cosas que modifican la forma en que se desarrolla el cerebro antes de que nazca el bebé; los niños con un trastorno del espectro autista tienen diferencias en la manera en que sus cerebros se desarrollan y procesan la información. Poco a poco irán como padres, aprendiendo de ella y con ella.

Y así ha sido desde julio de 2018. Me lo pensé 10 veces antes de decidir si entraba al colegio, pues en México son pocos los centros educativos para niños con TEA-TDAH y yo en ese momento desconocía de alguno. Sin embargo decidimos que entrara. No fue fácil, tenía quejas constantes de que había pegado, mordido, empujado. Que no hablaba, el babeo era constante, jugaba sola, no socializaba. Seguía usando pañal. Poco a poco con ayuda del colegio, su psicologa, maestras, las terapias de lenguaje en la tarde, empezó a tener un avance. Pero notábamos que si tenía una crisis de pánico, había un retroceso fuerte.

Las crisis hasta el día de hoy se las provoca una pelota, una figura de algún personaje en la pared, las velas de un pastel, cantar las mañanitas, los gatos, los perros, las piñatas, algunos peluches, algún juguete (aunque este mismo juguete lo haya usado un día antes), personas nuevas o incluso personas conocidas con las que ha convivido.

Ir a una fiesta infantil, o a un lugar con muchas personas, es motivo de llanto, incomodidad y que este abrazada a mamá todo el tiempo; viajar en avión le provoca ansiedad, desesperación, patea el asiento de enfrente, se para, llora, se calma, le dice hola a todo el que pasa cerca de ella, después no quiere que se acerquen.

Tiene días de cero apetito y solo tomar agua, días que duerme 14 horas y otros que solo duerme 6; no le gusta ver llorar a las personas, se “enoja”, avienta las cosas, pega a quién este a su lado.

Y así podría escribir más y más, apenas me informo, me instruyo para ayudarla y ayudarnos como padres, abuelos, tíos, primos.

Difícil no? Aterrador para muchos!

Pero lo que nadie sabe, es que es la niña más amorosa que existe, en su manera de comunicarse, te dice cuanto te quiere, ama, adora a su papá, su hermana es su ejemplo a seguir, su mamá es su todo. Es muy dulce y cariñosa. Tenemos días muy duros, pero son más los días que el sol brilla sin parar, y hemos aprendido que, aún cuando esta nublado, al final siempre sale el sol.

Los 84 días. Ser mamá Godínez.

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¿Que tan difícil o fácil te resulto  (o ha resultado) conciliar la maternidad con la vida laboral? ¿Que tan difícil fue reincorporarte a tu vida laboral una vez termino tu incapacidad por maternidad? ¿Que tan difícil se volvió seguir amamantando con tus dos periodos de lactancia de media hora al día, según nuestra ley Federal del Trabajo?

Cuarenta y dos días después de un parto natural o una cesárea debes presentarte a laborar. Ahora puedes tomar la opción de retrasar tu inicio de Incapacidad. Es decir, cuentas con 84 días por Ley, y puedes traspasarlas de 1 a 4 semanas a tu total conveniencia para sumarla a tus 42 días post parto. Aún así, déjenme decirles lo mal que estamos en las leyes que amparan a las madres trabajadoras de México.  Con solo 84 días de baja de maternidad , estamos en el rango de países que menos tiempo dan para vivir a tiempo completo los primeros meses tan importantes de la maternidad.

Así que aquí en México, el panorama no es nada fácil. Vives tu Post-parto en una cuenta regresiva, y cuando llegas al día Cero, debes regresar al trabajo. Aún si tu trabajo te produce muchas satisfacciones, el día cero es difícil. Y ya sea que lleves a tu bebé a guardería, o tengas una red de apoyo para cuidarlo (familia, niñera, etc) Llega el día del desapego. Y nada te prepara para despedirte con un largo beso a tu bebé, sacarte las lágrimas y regresar al ruedo. Este tema lo he vivido no solo en primera persona, sino con mi núcleo cercano, mi familia y amigas. Este texto es parte de sus vivencias, de largas platicas con ellas sobre el tema. Experiencias que enriquecen el tema y dan mucho tela que cortar. 

¿Que sucede cuando llegas a Godinezlandia? No olvides regresar con mentón en alto, sumiendo la panza y sonriendo. – Baby I´m Back. Demostrar que tienes la mente intacta, puesta en tu trabajo. Que eres igual de competente que el resto de tus compañeros, y que aunque duermas 4 horas por las noches (porque eres madre de un recién nacido) tienes toda la energía y el empuje (Dios salve al café negro).

Por otro lado, tenemos el bombardeo por las instituciones de salud, las redes sociales y seguramente también la hija del vecino: Debes amamantar a tu bebé por el máximo de tiempo posible. Tu lo sabes, pero para la humanidad es importante recordartelo, por aquello que resultes ser una mala madre Ja! Estamos hablando que en México los horarios de trabajo duran de 8 a 10 horas, y aunque por ley tenemos 1 hora de lactancia que puedes usar en 2 bloques de media hora cada día, lo cual es prácticamente imposible salir a darle pecho a tu bebé y regresar al trabajo en 1 hora. Ni hablamos de los poquísimos lugares de trabajo donde acondicionan un área para que puedas sacarte leche o recibir a tu hijo para amamantarlo. En este punto puedes negociar con tu empresa a tu mejor conveniencia, pero nosotras sabemos cómo funciona. Para seguir produciendo leche se necesita succión cada 4 o 5 horas. Así que un día, inevitablemente, la leche se va, y solo nos queda respirar y seguir haciendo lo nuestro. Con la mirada reprobatoria de quienes preguntan

-¿Le sigues dando leche materna a tu bebé?

Aparte de las Leyes, lamentablemente en México no todas las organizaciones laborales cuenta con programas de apoyo a sus madres trabajadoras. Ni que decir de la figura paterna, ellos desde hace solo cuatro años tienen derecho a cinco días laborales para ejercer su derecho a la paternidad. Así que nos volteamos nuevamente a las madres, quienes cargamos la mayoría de las veces con los permisos que forzosamente son necesarios. Visitas al doctor, permisos por actos escolares, permiso porque no lo aceptaron en la guardería porque trae mocos y no tienes a quien recurrir en ese momento, en fin una larga lista de motivos de ausencias derivadas del ejercicio de ser madre. Y el 98% de las veces nos tocan a nosotras, porque lamentablemente aunque hoy día los padres participan activamente en la crianza de nuestros hijos, aun nos rigen leyes machistas que no los involucran activamente en su rol. Entonces, si, las mamás pedimos permisos, pocos o muchos, no lo se, pero si los necesarios. Yo sé de muchas historias de permisos negados, o bien otorgados de mala gana. Creo que esto no fuera necesario si tan solo tuviéramos leyes que nos permitieran conciliar la maternidad con ejercer nuestra profesión.

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Lo cierto es que en nuestro país tenemos leyes obsoleta con términos de crianza. Es decir, las leyes laborales que nos rigen no apoyan el termino “CONCILIAR” podría asegurar que desconocen la palabra. Y las pocas leyes a las madres y padres trabajadores siguen siendo un punto débil, una luz roja que necesita ser tomada en cuenta. Hoy tenemos que la poca flexibilidad de horario termina siendo un tema de stress, de agotamiento no solo físico, sino también mental, así que muchas mujeres terminen priorizando y quien tenga la oportunidad de quedarse en casa lo hará. Ojala en futuro cercano tengamos leyes que nos apoyen con total congruencia y empatía. Y en los próximos años las madres podamos gozar de leyes que nos protejan, pero sobre todo entienden la importancia de ser una mamá presente en la vida de nuestros hijos, como muchas de ustedes pienso que parte de nuestros males sociales es la ausencia de los padres en casa, sin embargo, también se que mamá y papá deben salir a trabajar como equipo para proveer a la familia. Entonces encontrar la olla de oro al final del arcoiris sería lograr encontrár un punto medio ¿Será posible? Al menos sé que es lo que todos intentamos

Termino este post porque esta mamá Godínez debe planchar el uniforme del crió, ustedes saben que esto nunca se acaba 🙂

Gracias por Leer!

Sara

 

La continuidad del amor.

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Dicen que aproximadamente nacen 180 bebés por minutos en el mundo. 300,000 en el día. Casi 95 millones de bebés al año. Un mar de nuevas vidas aterrizando en cualquier parte del mundo.

Un 3 de diciembre del 2018, hace casi 2 meses, parte de esa ola de bebés que llego al mundo fue mi segundo hijo: Nicolás. Nico para quienes lo amamos tanto. Así que desde que llegamos a este puntito azul, somos parte de una estadística, si alejamos la cámara poco a poco, y vamos viendo la inmensidad, somos un número, habitante (número mil de millones) Pero nunca será así para nosotros los padres. Un nacimiento más del año 2018, pero para Cha y para mi será el día que celebraremos por el resto de nuestra vidas., y si hubiera memoria en la continuidad de la existencia, por el resto de TODAS nuestras vidas.

Nico:

Esa mañana del 3 de Diciembre de 2018, estábamos listos (ansiosos y un tanto desesperados) por conocerte. Verás, no tenías prisa, estabas muy cómodo dentro de mamá, pero yo ya estaba tronándome los dedos y haciendo y deshaciendo la maleta. Fuimos programados y llegamos muy tranquilos en la madrugada de un día caluroso aquí donde te toco nacer: El puerto de Veracruz (ya veras que este pedacito de tierra junto al mar tiene su encanto, “calor y encanto”) Tu papá y yo nos movíamos por el hospital, como si todos los días asistiéramos a un parto. Como si conociéramos lo que venia por delante, como si todo fuera a suceder de la misma manera, en los mismos tiempos. Ya en el quirófano supe que no seria así. Un jalón y no salias. Segundo jalón y estabas afuera. Un llanto. Fotos de un pediatra acomedido. Besos de la anestesióloga en mi frente. Chistes sobre cerrar la fabrica. Y en todo eso, te pusieron en mi pecho y cambiaste la historia. Ahora seríamos cuatro. Cuatro es un buen número. Estamos completos. Estamos felices.

En este momento, mientras me das tregua para escribir estas líneas. Te veo a mi lado, dormido, frunciendo un poco el ceño como lo haces desde el primer día, suspirando de vez en vez y agitando tus brazos cuando un ruido te produce molestia. Me inquieta un poco que pronto acabaran estos momentos, tu y yo en las mañanas meciéndonos al compás de una melodía un lunes cualquiera, un martes, un miércoles. Se que no será fácil, pero se que estaremos bien. Mientras, te abrazo y te sostengo sobre mi pecho porque se que en un suspiro crecerás. Hoy tengo la certeza, porque tu hermano me ha enseñado que día a día se me escapa de mis brazos. Por eso paso largo rato observando tu pequeño ser, que crece a la velocidad de la luz, abriéndose paso a la vida. Una vida que espero sea noble y justa para ti.

Creo que ya pronto despertarás, te veo aquí. Y cuando leas esto: Abrázame.

Mamá.

Sara.