Los 84 días. Ser mamá Godínez.

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¿Que tan difícil o fácil te resulto  (o ha resultado) conciliar la maternidad con la vida laboral? ¿Que tan difícil fue reincorporarte a tu vida laboral una vez termino tu incapacidad por maternidad? ¿Que tan difícil se volvió seguir amamantando con tus dos periodos de lactancia de media hora al día, según nuestra ley Federal del Trabajo?

Cuarenta y dos días después de un parto natural o una cesárea debes presentarte a laborar. Ahora puedes tomar la opción de retrasar tu inicio de Incapacidad. Es decir, cuentas con 84 días por Ley, y puedes traspasarlas de 1 a 4 semanas a tu total conveniencia para sumarla a tus 42 días post parto. Aún así, déjenme decirles lo mal que estamos en las leyes que amparan a las madres trabajadoras de México.  Con solo 84 días de baja de maternidad , estamos en el rango de países que menos tiempo dan para vivir a tiempo completo los primeros meses tan importantes de la maternidad.

Así que aquí en México, el panorama no es nada fácil. Vives tu Post-parto en una cuenta regresiva, y cuando llegas al día Cero, debes regresar al trabajo. Aún si tu trabajo te produce muchas satisfacciones, el día cero es difícil. Y ya sea que lleves a tu bebé a guardería, o tengas una red de apoyo para cuidarlo (familia, niñera, etc) Llega el día del desapego. Y nada te prepara para despedirte con un largo beso a tu bebé, sacarte las lágrimas y regresar al ruedo. Este tema lo he vivido no solo en primera persona, sino con mi núcleo cercano, mi familia y amigas. Este texto es parte de sus vivencias, de largas platicas con ellas sobre el tema. Experiencias que enriquecen el tema y dan mucho tela que cortar. 

¿Que sucede cuando llegas a Godinezlandia? No olvides regresar con mentón en alto, sumiendo la panza y sonriendo. – Baby I´m Back. Demostrar que tienes la mente intacta, puesta en tu trabajo. Que eres igual de competente que el resto de tus compañeros, y que aunque duermas 4 horas por las noches (porque eres madre de un recién nacido) tienes toda la energía y el empuje (Dios salve al café negro).

Por otro lado, tenemos el bombardeo por las instituciones de salud, las redes sociales y seguramente también la hija del vecino: Debes amamantar a tu bebé por el máximo de tiempo posible. Tu lo sabes, pero para la humanidad es importante recordartelo, por aquello que resultes ser una mala madre Ja! Estamos hablando que en México los horarios de trabajo duran de 8 a 10 horas, y aunque por ley tenemos 1 hora de lactancia que puedes usar en 2 bloques de media hora cada día, lo cual es prácticamente imposible salir a darle pecho a tu bebé y regresar al trabajo en 1 hora. Ni hablamos de los poquísimos lugares de trabajo donde acondicionan un área para que puedas sacarte leche o recibir a tu hijo para amamantarlo. En este punto puedes negociar con tu empresa a tu mejor conveniencia, pero nosotras sabemos cómo funciona. Para seguir produciendo leche se necesita succión cada 4 o 5 horas. Así que un día, inevitablemente, la leche se va, y solo nos queda respirar y seguir haciendo lo nuestro. Con la mirada reprobatoria de quienes preguntan

-¿Le sigues dando leche materna a tu bebé?

Aparte de las Leyes, lamentablemente en México no todas las organizaciones laborales cuenta con programas de apoyo a sus madres trabajadoras. Ni que decir de la figura paterna, ellos desde hace solo cuatro años tienen derecho a cinco días laborales para ejercer su derecho a la paternidad. Así que nos volteamos nuevamente a las madres, quienes cargamos la mayoría de las veces con los permisos que forzosamente son necesarios. Visitas al doctor, permisos por actos escolares, permiso porque no lo aceptaron en la guardería porque trae mocos y no tienes a quien recurrir en ese momento, en fin una larga lista de motivos de ausencias derivadas del ejercicio de ser madre. Y el 98% de las veces nos tocan a nosotras, porque lamentablemente aunque hoy día los padres participan activamente en la crianza de nuestros hijos, aun nos rigen leyes machistas que no los involucran activamente en su rol. Entonces, si, las mamás pedimos permisos, pocos o muchos, no lo se, pero si los necesarios. Yo sé de muchas historias de permisos negados, o bien otorgados de mala gana. Creo que esto no fuera necesario si tan solo tuviéramos leyes que nos permitieran conciliar la maternidad con ejercer nuestra profesión.

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Lo cierto es que en nuestro país tenemos leyes obsoleta con términos de crianza. Es decir, las leyes laborales que nos rigen no apoyan el termino “CONCILIAR” podría asegurar que desconocen la palabra. Y las pocas leyes a las madres y padres trabajadores siguen siendo un punto débil, una luz roja que necesita ser tomada en cuenta. Hoy tenemos que la poca flexibilidad de horario termina siendo un tema de stress, de agotamiento no solo físico, sino también mental, así que muchas mujeres terminen priorizando y quien tenga la oportunidad de quedarse en casa lo hará. Ojala en futuro cercano tengamos leyes que nos apoyen con total congruencia y empatía. Y en los próximos años las madres podamos gozar de leyes que nos protejan, pero sobre todo entienden la importancia de ser una mamá presente en la vida de nuestros hijos, como muchas de ustedes pienso que parte de nuestros males sociales es la ausencia de los padres en casa, sin embargo, también se que mamá y papá deben salir a trabajar como equipo para proveer a la familia. Entonces encontrar la olla de oro al final del arcoiris sería lograr encontrár un punto medio ¿Será posible? Al menos sé que es lo que todos intentamos

Termino este post porque esta mamá Godínez debe planchar el uniforme del crió, ustedes saben que esto nunca se acaba 🙂

Gracias por Leer!

Sara

 

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La continuidad del amor.

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Dicen que aproximadamente nacen 180 bebés por minutos en el mundo. 300,000 en el día. Casi 95 millones de bebés al año. Un mar de nuevas vidas aterrizando en cualquier parte del mundo.

Un 3 de diciembre del 2018, hace casi 2 meses, parte de esa ola de bebés que llego al mundo fue mi segundo hijo: Nicolás. Nico para quienes lo amamos tanto. Así que desde que llegamos a este puntito azul, somos parte de una estadística, si alejamos la cámara poco a poco, y vamos viendo la inmensidad, somos un número, habitante (número mil de millones) Pero nunca será así para nosotros los padres. Un nacimiento más del año 2018, pero para Cha y para mi será el día que celebraremos por el resto de nuestra vidas., y si hubiera memoria en la continuidad de la existencia, por el resto de TODAS nuestras vidas.

Nico:

Esa mañana del 3 de Diciembre de 2018, estábamos listos (ansiosos y un tanto desesperados) por conocerte. Verás, no tenías prisa, estabas muy cómodo dentro de mamá, pero yo ya estaba tronándome los dedos y haciendo y deshaciendo la maleta. Fuimos programados y llegamos muy tranquilos en la madrugada de un día caluroso aquí donde te toco nacer: El puerto de Veracruz (ya veras que este pedacito de tierra junto al mar tiene su encanto, “calor y encanto”) Tu papá y yo nos movíamos por el hospital, como si todos los días asistiéramos a un parto. Como si conociéramos lo que venia por delante, como si todo fuera a suceder de la misma manera, en los mismos tiempos. Ya en el quirófano supe que no seria así. Un jalón y no salias. Segundo jalón y estabas afuera. Un llanto. Fotos de un pediatra acomedido. Besos de la anestesióloga en mi frente. Chistes sobre cerrar la fabrica. Y en todo eso, te pusieron en mi pecho y cambiaste la historia. Ahora seríamos cuatro. Cuatro es un buen número. Estamos completos. Estamos felices.

En este momento, mientras me das tregua para escribir estas líneas. Te veo a mi lado, dormido, frunciendo un poco el ceño como lo haces desde el primer día, suspirando de vez en vez y agitando tus brazos cuando un ruido te produce molestia. Me inquieta un poco que pronto acabaran estos momentos, tu y yo en las mañanas meciéndonos al compás de una melodía un lunes cualquiera, un martes, un miércoles. Se que no será fácil, pero se que estaremos bien. Mientras, te abrazo y te sostengo sobre mi pecho porque se que en un suspiro crecerás. Hoy tengo la certeza, porque tu hermano me ha enseñado que día a día se me escapa de mis brazos. Por eso paso largo rato observando tu pequeño ser, que crece a la velocidad de la luz, abriéndose paso a la vida. Una vida que espero sea noble y justa para ti.

Creo que ya pronto despertarás, te veo aquí. Y cuando leas esto: Abrázame.

Mamá.

Sara.

La Resistencia. Parte 2

Esta es la 2da parte del Post de La Resistencia. El reporte es el siguiente:

Tengo 36 semanas de embarazo. Estoy en las últimas semanas de cargar mi panza (sueños, ilusiones y amor dentro de mi cuerpo) pronto conoceremos a nuestro pequeño bebé cronopio, y ya estoy contando los días. Aun así, soy consiente que el último mes se vuelve más lento. De alguna forma el tiempo en el Noveno mes de embarazo avanza como carrera de tortuga, y las noches se vuelven largas y eternas. Hoy ya tengo un panorama amplio al estar finalizando este embarazo de las diferencias entre ellos. Para mi sorpresa y alegría me he sentido tan bien una vez que brinque el primer trimestre que lo dejare por escrito como seña que cada historia se escribe diferente.

RETENCIÓN DE LÍQUIDOS.

Es la primer gran (abismal) diferencia. Con LuisFer tuve una retención increíble en mis pies y piernas. Si subí 20 kilos, pero les prometo que mínimo 5 kilos cargaba en cada pierna. El último mes tuve que andar por la vida con sandalias pata de gallo casi 2 números arriba de mi número de calzado. Las personas que me veían en vivo y a todo color abrían tanto sus ojos exclamando ¡NO MAM&S!, que hasta me sentía un poco DUMBO, en lugar de grandes orejas, GRANDES GRANDES pies. Hoy día solo he tenido (porque los he contando) 5 días en los que he presentando una ligera hinchazón de pies. Casi imperceptibles al ojo humano. ¿Me hace feliz esto? Por supuesto, me hace feliz, no por el hecho de como me vea el mundo, me hace feliz porque me hace sentir ligera, y oigan caminar ligera por la vida sin ir arrastrando los pies como alma en pena (por aquello de estas fechas) es algo que da felicidad.

CAMINAR.

Caminar, ejercitarse, estar en movimiento. Es forzosamente necesario para ir y regresar del trabajo, y se ha convertido en algo increíblemente positivo. Lo disfruto mucho, y esta es otra diferencia. Recuerdo con el anterior embarazo me ponía unas tenis de vez en vez para salir a caminar, pero nada constante. Hoy sucede todos los días. Caminar me ha ayudado, estar en movimiento en el embarazo te lo recomienda todo el mundo. Y es la letanía de cada visita al Ginecólogo. Caminar también despeja tu mente. Yo me pongo a cantar de camino al trabajo, libero endorfinas y vaya, todo eso es bueno.

MIEDOS.

Ya sé que debo estar atenta al pañal. Ya sé que no voy a dormir. Sé que voy a intentar y no rendirme con la lactancia. Que mis emociones estarán a flor de piel. Todo esto y un mundo de dudas que muchas veces conllevan al miedo, al miedo a que no la riegues como mamá.  Pero, ¿saben que he aprendido del miedo?

El miedo es el camino hacia el lado oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento.

Ok, si, es una frase de YODA, pero quienes han pasado por esto, saben que uno pasa del miedo a la ira, “Contigo misma” y sufres porque nada pareciera estar bajo control.  Pero sabiendo que ya transcurrí hace 4 años este camino, y siendo consiente que el tiempo pasa volando, quiero abrazar cada momento, incluso volver a aprender serena como bañar a un bebe escurridizo o cortarle sus diminutas uñas.

BRAXTON HICKS.

Estas contracciones son llamadas de preparación para el gran momento. Pero yo no las conocía porque nunca las tuve (o las sentí) con LuisFer. Entonces esto es algo nuevo para mi. Tal vez las siento unas 2 o 3 veces al día, y me quedo quietecita respirando, respiro, exhalo. Vamos a ver como nos va a la hora de la verdad.

Me despido de nuevo, desde el cuartel de la Resistencia. Soy Sarah Connor, o bueno, otra Sara, también resistiendo estas últimas semanas.

Gracias por Leer!

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Pretty Woman

Hace 3 meses brinque al 2do Trimestre del embarazo, y en algún momento, un día, caminando al trabajo, comencé a tararear Pretty Woman, a partir de ese instante, cada mañana en mis caminatas al trabajo Roy Orbison entra a mi cabeza, inicia un cosquilleo mental y empiezo: Tururururu Turururu, suena la guitarra y la batería dando el beat en toda la canción. Después canto en un spanglish híbrido (y bastante malo). Sintiéndome en la plenitud del 2do Trimestre. Viendo crecer mi vientre, contenta, emocionada, alegre, toda una Julia Roberts conquistando la acera con sonrisa de oreja a oreja. Claro, con una panza incluida. Pero es precisamente mi embarazo lo que me hace sentir toda una mujer bonita en este momento. ¿Les paso algo similar?

El salto del primer trimestre al segundo fue como brincar de un planeta inhóspito a la Tierra, recargándome de oxigeno y energía. Y aunque escribo este post desfasada en tiempos, porque ya estoy en el tercer trimestre, el sentir sigue siendo el mismo. Ya les contaré como me va en la recta final. El punto, es lo maravilloso que es sentirte plena con “tu estado de gravidez”. El ser noble en tus pensamientos y agradecerle cada minúsculo y mayúsculo trabajo que esta realizando (eso incluye hacer pipí cada 2.5 milésimas de segundo) Sentirte bonita con esos kilos de más que van redondeando tu rostro, tus caderas y tus piernas. Darse chance de ir por la vida perdiendo masa gris y ser la persona más olvidadiza del mundo. Aceptar que vas a pasar de la risa al llanto, del llanto a la risa, de la risa al enojo. En fin, todas vivimos un embarazo distinto, pero ojala todas caminemos cantando Pretty Woman por la calle. Creo que nunca somos consientes de la brevedad del tiempo, hasta que ves crecer en ti, en nueve meses un humanito. Solo bastan nueve meses para que esté listo para salir al mundo. Así no más.

Seamos felices (y pacientes con nosotras mismas) en esta breve, brevísima etapa de andar por la vida con la panza por delante. Somos Incubadoras de historias y sueños que están listos para salir a órbita. Listos para ser contados. Si eso no es un milagro, ¿Entonces qué lo es?

Gracias por Leer.

Sara.

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Anexo Musical.

Una historia corta.

IMG-20140802-WA0018Al ver esta foto. Me transporte al día que vi por primera vez a Fer. Llegué rodando al hospital, con 20 kilos arriba y un nivel de hinchazón que la gente al verme mis piernas exclamaba – “Ahhh” con sus bocas abiertas y sus ojos saliendo de sus órbitas. Tenía miedo, obvio. Es gracioso porque el primer día fuera del hospital no tenia conciencia que debía cambiarle el pañal. Hasta que Cha! me lo recordó. Pase muchos días con dolor por la cesárea. Y cerca de 3 meses en que me seguía observando con una panza de 5 meses (ya con el niño afuera) Viví ansiedad cuando regrese a trabajar. Pocos saben que a la hora de salida sudaba frío por no demorar para llegar a verlo, porque la culpa estuvo conmigo muchas, muchas lunas. Pareciera que hablo de un tiempo muy lejano y ese sentimiento de miedo perpetuo fuera de otra vida. Incluso, recordándolo, no fueron razones de peso para no volvernos a embarazar. Yo solo pienso en ese momento. Esa primera vez donde tu mundo estalla. Donde te reconoces en unos pequeños ojos. El instante que vas a recordar hasta que el Sol se apague. Y en este momento, escribiendo estas líneas , mientras un nuevo bebé tiene una fiesta en mi interior , pienso que la vida es bella.

Sara.

 

La guardería.

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Hace unas semanas, en una fiesta infantil de un compañero de mi hijo de la Guardería. Comentábamos sobre la gran ayuda que para nosotras representó la institución donde fueron nuestros hijos. Una de ellas, que yo acaba de conocer (en general a todas acababa de conocer) Dijo- Para mí, la guardería fue una bendición. Todas la observamos y solo movimos la cabeza en señal de aprobación. Ese día decidí escribir este Post. Y contarles mi experiencia con la Guardería.

El viernes pasado fue el último día de mi hijo en la guardería. Que rápido paso el tiempo. Él ingreso con 1 año 2 Meses. Les cuento un poco, en México, las mamás aseguradas tenemos el derecho de los servicios de guardería en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Y reciben a los niños desde los 43 días de nacidos hasta los 4 años de edad (es  decir, el mero día de su cumpleaños número 4 Adiós Superman Bye Bye).

Así que en la celebración No. 4 de cumpleaños de mi cronopio en la guardería, entre bolsitas de dulces, pastel y piñata, nos despedimos de sus maestras, de las asistentes educativas y de aquel equipo que por 3 años cuido a mi hijo 7 horas al día de lunes a viernes.

La elección.

Cuando Cha y yo decidimos que cronopio ingresara a la Guardería, lo primero que hice fue investigar en el IMSS los requisitos para ingreso a Guardería. Después, una ubicación que nos permitiera seguir en nuestra ruta diaria, para optimizar tiempo y costos. También fue muy importante preguntar a las mamás trabajadoras de mi entorno. Sus recomendaciones fueron muy importantes para mi. Nada mejor que madres y padres que ya tenían camino recorrido. Así llegamos a la guardería que pensamos era la mejor para nosotros. Hable por teléfono y me indicaron que justo tenían lugar disponible para la sala que le correspondía por su edad, tenía que asistir a una platica y si ingresaba todos los documentos el niño podría entrar en los próximos 7 días. Déjenme decirles que esto no sucede siempre. La mayor parte del tiempo las guarderías que tienen alta demanda tienen una lista de espera. Mi amiga Paty tuvo que esperar poco más de 3 meses por esa lista.

Así que su entrada fue muy rápida. Documentos y un check List que debes de llevar para el uso diario del niño. Aún recuerdo ese primer día de guardería. Al entregar a mi hijo a los brazos de la maestra ya lloraba. ¡YO! ¿Será lo mejor? ¿Lo cuidarán bien? ¿Se quedara llorando todo el día? ¿Nos extrañara? ¿Pensará que lo estamos abandonando? Toda las interrogantes y un sentimiento de mala madre llegaron a mí. Cha no se quedo atrás, se fue sufriendo en silencio.

Las culpas y el primer año.

Cuando creíamos conquistada la iniciación, y que el niño ingresara sin llorar por las mañanas, llegaron las enfermedades virales a toda marcha, una tras otra, y con esto un desfile de visitas al pediatra, medicinas y tratamientos. Fueron casi 16 meses en que la gripa, mocos, tos y nebulizaciones estuvieron presentes sin tregua. Esto, es muy común en niños en guardería. Pero yo no tenia antecedente. Y solo escuchaba:

– “Uffff en guardería se enferman muchísimo.”

– Es “normal” que se enfermen tanto estando en guardería.

Pero en ese momento uno no entiende que es común, normal o pasajero. Los doctores por un lado te aconsejan:

– “Sáquenlo un tiempo de guardería para que su hijo sane.” Como si muchas madres mexicanas tuviéramos esa opción.

Así que sigues con tratamientos, medicinas y bajando a todos tus Santos cada noche para que llegue el día prometido por todos. El día que el niño deje de enfermarse con esa frecuencia. Y si, un día, un maravilloso día, esa historia también queda en el pasado. Dicen los especialistas que los niños que fueron a guardería están menos propensos a enfermarse en el jardín de niños que otros niños que no fueron a la guardería. Su sistema inmunologico se fortaleció todo ese tiempo.  Pero para que cree su propia inmunidad tiene que contactar con esos virus y bacterias, y tiene que enfermar. Así las cosas.

Adaptación y confianza.

Después de eso, todos fuimos entrando en un periodo de adaptación y confianza. Tanto nosotros como padres como nuestro hijo. LuisFer siempre estuvo contento en la guardería. Sus historias involucran amigos, juegos y aprendizaje. Nosotros sus padres, también estuvimos contentos. Desde pequeños les crean una rutina. Los alimentos de la guardería son sanos y balanceados. Donde nosotros estuvimos todas las mañanas exhiben el desayuno de los niños en una charola plastificada. Y lo mismo sucede después de las 11: 00 am con la comida. Poco antes de los 2 años empieza el control de esfinter. Y el control de vacunas lo puedes llevar perfectamente en la Guardería ya que las brigadas del IMSS les dan prioridad para las campañas de vacunación. También los niños cursan 1ero de Preescolar con validez de la SEP estando en Guardería.  Al finalizar te entregan tu documento oficial. Así que tu pequeñ@ esta listo para entrar a 2do de Preescolar sin ningún inconveniente.

Les platico un poco de nuestra experiencia. Porque sé que hay muchas historias que acompañan el tema: GUARDERÍAS.  Yo misma me recuerdo entrando con miedo, desconfianza, con una nube negra que me acompaño esa primer semana. Por que si bien estabamos decididos, dejar a tu hijo al cuidado de personas que no conoces, en un ambiente desconocido, siempre sera una gran prueba. Muchas, muchas veces necesaria para quienes trabajamos. Hoy puedo decir que a nosotros nos funciono muy bien. Que llegábamos con alegría y compartíamos sonrisas y momentos con todo el equipo del plantel. Si ustedes están por tomar esta decisión, el primer día, semanas o meses, siempre sera difícil, y es completamente valido y normal tener el corazón apachurrado y cuestionar si tomaste la mejor elección como padre. Solo les puedo decir: Ánimo, palmadita en la espalda si ya decidieron iniciar este proceso. Que la fuerza los acompañe.

Les dejo el Link de la pagina del IMSS donde encontraran los requerimientos y requisitos. También un apartado para hacer el trámite en Línea.

Link para registro Ingreso.  Social.http://www.imss.gob.mx/tramites/imss01006. 

Gracias por Leer!

Sara

 

La Resistencia.

Estoy embarazada. Otro cronopio viene en camino. Llegamos a las 18 semanas de embarazo. Casi a la mitad del camino para darle la bienvenida a nuestro nuevo integrante. Dice el ultrasonido (y mis ojos que en este segundo embarazo han aprendido a comprender más las imágenes que proyecta) que viene otro niño, y somos los más felices con la noticia.  El más emocionado es el futuro hermano mayor, quien se ha encargado de regar la noticia como pólvora.

Voy a tener un hermanito. Ese es su intro en familia, amigos, compañeros de escuela y el maestro de natación que me dijo una tarde. – Felicidades. Ya me dijo Fer que va a tener un hermanito. Guiñándome el ojo acto seguido. – Pues si, sonreí, sintiéndome adolescente ruborizada. Me reproduzco (pensé).

Como ya traje al mundo un niño, no voy a ciegas en esta etapa, y ya no busco en Doctor Google cada mínima duda acerca de esta etapa. También me doy cuenta que estoy teniendo un embarazo diferente al pasado, tanto físico como emocional. Porque como bien lo cuenta Cris en su post titulado: NADA DOS VECES, pues si, Nada dos veces.

Vivo con Cansancio.

Con mi primer embarazo después del trabajo llegaba directo y sin escalas a la cama. Ahora sé lo que significaba el ocio y la frase: Dormir a pierna suelta. Pero esta vez ni en sueños. Después de la oficina tengo actividades con mi pequeño aqua boy, iniciando con una carrera contra el reloj para llegar a tiempo a sus clases. Salimos de natación y el sol empieza a meterse, y con esto mis fuerzas.

Este primer trimestre mis ojos se cerraban sin importar que hora marcara la manecilla del reloj. El cansancio manifestándose en un “nada sutil bostezo”, no respeta ni horario ni lugar, si estaba en el baño, reunión, junta, acto romántico o fiesta familiar. Entre tanto bostezo bien podría haberme tragado a un planeta entero.

Junto con las primeras semanas de embarazo, llega el momento de bajarle o eliminar la cafeína de tu sistema. El primer día empiezas a sentir que no lo vas a lograr, que necesitas el café para que tu cuerpo se active. Algunos días me servia mi taza, bebía solo unos sorbos como placebo y la dejaba casi completa porque entraban los remordimientos de madre de No consumir cafeína. Después de mi lucha de no quedarme dormida las primeras semanas, llegaron las náuseas, y oler el café en la oficina me producía un asco inimaginable. Así que: Café de mis amores, hasta nuevo aviso nos volveremos a encontrar. No dudo llegues a mi cuando más te necesite.

Conatos de Vomito.

Esta vez he tenido más ascos, nauseas y vomito que el 1er embarazo. Yo los llamo CONATO DE VOMITO. Déjenme explicarles. Primero llego el olor, o el recuerdo de algún olor (así como leen). Lo percibía a metros de distancia o en mi cerebro. Se activa el asco. Llega el primer Iuuuogg. Se que debo correr al baño más próximo. Se que en 2 o 3 espasmos más llegara el desenlace. Así que apresuro la carrera. Si tengo suerte y hay un baño próximo me abalanzo hacia la taza. Y de repente. Escupo. Y todo el asco del mundo es un poco de saliva que sale, llenándome de alivio. No siempre sucede así, otras veces es vomito real, he aprendido a salir con una bolsita de plástico, porque hay momentos en que por más que corras no llegas. Tengo buenas anécdotas de vomito en la calle, pero como estamos en un blog familiar, dejaré esas historias en mi recuerdo.

Hola Señor Coxis.

Les escribo con una dona ortopédica en mis asentaderas. Desde hace unas semanas empezó el malestar que a veces se extiende a la espada. La dona me ha ayudado mucho al aguante en la Aldea Godínez. Aun así, hago pausas para levantarme de mi asiento cuando siento que llega la ligera punzada. Ahí la llevemos Señor Coxis. Sea bueno conmigo, porque sé que esto apenas se pone bueno.

¿Dónde se fue el ánimo?

Fueron semanas de arrastrar el cuerpo y las ganas. Verán, con el embarazo tu cuerpo experimenta un remolino de hormonas. Eres la más feliz, y ese no es tema a discusión, pero llegan de inmediato y por junto el cansancio, las hormonas y los síntomas que vas experimentando, esto hace que quedes colgada de las cuerdas del ring. No tenía ánimos de maquillarme ni de pensar si mi blusa estampada de colores combinaba con un pantalón rosa, y entrada en confidencias seguramente me puse ropa arrugada. En esas semanas tuve una alergia en mis ojos que los mantenía rojos, hinchados y cansados. Me empezó a brotar acné como adolescente. Así que todo esto me hacía sentir “no muy chida” y solo quería con con el día, llegara la noche.

Hoy día que ya brincamos el 1er trimestre, me voy sintiendo más yo, ya no soy una piltrafita humana, o tal vez sí, pero con más carga de energía, cosa que se agradece.

Pipí Machine.

Conforme va creciendo tu bebé en el vientre,  el crecimiento va oprimiendo la vejiga, por lo cual comienzas a ser público frecuente del inodoro. Esperas que suceda cuando el embarazo ya esté más avanzando. Pero, en mi caso, sucede desde la semana 7. Por lo cual soy una máquina de hacer pipí. Tengo la boca seca la mayor parte del día,  así que la medida que tomo agua es inversamente proporcional a las veces que necesito ir al baño. En el día es llevadero. La fiesta empieza en la noche. Me paro de 4 a 6 veces en la noche/madrugada. Me levanto como zombie. Camino como zombie. Regreso a la cama como zombie. Vuelvo a invernar de manera instantánea, pero cuando voy arrancándome de nuevo en mis sueños y el descanso pues; Bienvenido nuevo día.

Así han transcurridos las primeras 18 semanas. Me he convertido en una maquina de hacer pipí con ojeras, pero una amplia sonrisa. En este momento en pie de guerra contra una gripa que lleva 2 semanas sin querer irse de mi sistema, explorando todas las opciones naturistas junto con las medicinas recetadas por el Ginecólogo. Un rió de flemas contra un mar de sueños de sostener entre mis brazos a mi pequeño cronopio. Así que aunque parezca un post de quejas, solo quería compartirles que esta etapa mágica, trae consigo un alto grado de resistencia. Crear vida no siempre es la imagen de una portada de revista con mujeres mostrando su vientre (sin estrías claro) posando con su perfecta y ondulada cabellera. Crear vida es sacar fuerzas y seguir adelante en tus días, contando semanas, viviendo la palabra ilusión en su máximo sentido, y sintiendo un amor infinito por un ser pequeñito que aún no conoces, pero que ya se robo tu corazón.

Me despido. Soy Sara O´Connor. Reportando desde el cuartel central de la Resistencia.

Hasta la Vista Baby.

I´ll be Back.

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¿Cuéntame que síntomas tuviste tu?

¿Te sientes identificada con alguno?

 

Mi hijo. Mi héroe.

Colaboración:  Cha!

Tu me asustas, tú me haces recordar…
Que soy una criatura más…
Que habita en el espacio primordial…

El otro día, mi hijo Luisfer, comenzó a cantar esta canción primero en voz bajita y acercándose poco a poco a mí, al inicio no capte de que se trataba, pero cuando caí en cuenta  de la canción de la que se trataba, me emocione de sobremanera. Si acaso tres veces en nuestros trayectos a la escuela la hemos escuchado, y siempre le he dicho :

-Hijo, esta es mi canción favorita del mundo. Y el muy serio me decía -Sí papá. Solo eso, no es como que se te quede en el subconsciente como Movimiento naranja, Movimiento ciudadano. Por lo que al cantármela a mi, es su forma de decirme papá te amo. Por cosas como ésta, mi hijo es realmente mi héroe.

Sé que la mayoría de los padres dicen y piensan eso de sus hijos, es obvio, para cada padre/madre del mundo sus hijos son siempre lo máximo, lo mejor,  y equivocadamente intentamos inculcarles nuestros gustos y aficiones, en nuestro caso lo hemos platicado mucho y  estamos convencidos que no lo forzaríamos con ninguna presión  de ningún tipo, aún así, el ejemplo siempre será base para el aprendizaje; y mientras mamá le compra libros y libros y en fiestas infantiles quiere dar de regalo libros, yo mismo como entusiasta coleccionista amateur de Star Wars , nunca lo he presionado o aconsejado que siga la saga, aún así al ir con el tiempo comprando figuras y juguetes comunes en un niño, desde que comenzó a hablar tenía la costumbre  de ver los folletos o cajas y decir:

-Papá nos falta este… y este.

-Papá vamos por tal juguete.

Y siempre lo tiene en  mente cuando vamos caminando en el pasillo de super o jugueterías. De hecho en la casa él tiene su repisa y yo la mía de figuras o colecciones, Luisfer coleccionista Jr .

Cuando por las tardes toco guitarra (algo que me ha gustado hacer desde que tengo uso de razón )  empezó con la inquietud de que él también quería su guitarra. Así que a los 3 años le regale su primer guitarra, pequeña y llena de colores. Cuando saco mi guitarra del estuche para tocar,  el saca la suya y se sienta junto a mí, a su propio ritmo, a su propia voz.

Y así podría  seguir con todas las cosas que le encanta hacer: dibujar, jugar, armar castillos, ciudades con bloques, dar clases con mamá y papá como alumnos sentados en el piso, ir a natación con el mayor entusiasmo del mundo, cantar canciones  de moda de ritmos bastante absurdos,  como lo que es: ¡Un niño feliz!

La realidad de las cosas mi hijo, es un niño con unos sentimientos increíbles y que siempre nos dice que nos va a cuidar y que se da cuenta cuando alguien está triste  o enojado. Yo como papá muchas veces tengo ansiedad o miedo porque quisiera que todas las cosas salgan bien para mi familia, por cuidarlos lo más posible,  y es en esos momentos, que con un abrazo y un beso todo tiene sentido y todo está mejor. Es por esa energía que ocupo en la mañana para salir a seguir buscando las mejores opciones para nosotros. Esa energía y amor que emana de mi hijo, hace que para mí, sea mi Héroe.

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La depresión.

Colaboración de: PIZZA. Maritza Aranda Liy

-¿Que le pasó a tu sonrisa?

-¿Que le pasó a tu mirada?

-¿Donde esta mi pizzita risueña, feliz, ocurrente?

-Todas tus fotos que mandas son oscuras, tristes, sin luz, apagadas. ¿Qué pasa hija? ¿Qué tienes? Preguntaba mi papá.

-“NADA”. Respondí

Dicen que un embarazo es distinto al anterior y yo pude comprobarlo. Con mi primer hija subí 4 kilos. Vomite 20 semanas (de 40) y tuve 23 horas de labor de parto; perdí mucha sangre, me desmaye después de dar a luz. No pudieron tomar muestra de mi placenta porque se contamino con mi sangre. Sufrí anemia postparto. Me hicieron dos transfusiones de sangre. Pero nació una hermosa bebé de 54 cms y 3,910 gramos, mi Charlotte.

Viaje de Bélgica a México, y como por magia en mi tierra desaparecieron los vómitos. Mi mamá me organizó un Baby Shower maravilloso. Después de eso comí, comí y seguí comiendo. Regrese a Bélgica un día antes que se cumpliera el termino en el que ya no puedes viajar en avión. Seguí disfrutando al máximo las semanas que faltaban: Pintamos el cuarto de la bebé. Lave y planche su ropita, la ordene por formas y colores. Escogí que el color de bienvenida del bebé seria el morado. Encargue los M&m´s con su nombre. Mande a hacer las tarjetas de nacimiento (tradición arraigada en Bélgica) y solo me resto, esperar el día.

Después de todo lo difícil que fue el parto (en Bélgica no hay opción de cesárea al menos que clinicamente sea necesario o ruegues al ginecólogo). Yo era la mujer mas feliz del universo, enterada, realizada, plena, feliz ¡Era mamá!

Los primeros 3 años de Charlotte fueron increíbles. Me probé siendo “mamá” trabajando 40 horas (o más a la semana) Disfrute cada una de las etapas de ella. Sobretodo al comienzo, me ilusionaba cada hora, verla despertar. Darle de comer. Bañarla. Vestirla. Estar con ella y para ella.

Hasta que me embarace de Colette…..

Entre el embarazo de ellas dos, tristemente perdí un bebé. Sufrí mucho y creo que la tristeza quedo anidada muy adentro, me obsesione con la idea de un nuevo bebé.

El segundo embarazo fue difícil, vomite 20 semanas sin parar, mi liquido vital era la Coca Cola, porque no soportaba ni el agua, aunque intentaba a base de esfuerzos tomarme medio litro al día. Baje 10 kilos. Me sentía inservible, inútil. Sin fuerzas y sin ánimos. El evento que marco mi vida durante esta etapa, fue quedarme dormida en el sillón un día. Cuando desperté vi a una niña de 2 años 11 meses comiendo pan de una bolsa y viendo televisión con ojos llorosos.

Me dijo – Tengo hambre, mucha. Te hable pero no despertabas, tengo Sed.

Hoy día lloro cada vez que recuerdo esa imagen, y como mi pequeña hija me contó que con mucho esfuerzo bajo el pan en la cocina con una silla y se lo comió, así sin nada, seco. Porque su mamá no podía siquiera sostenerse en pie. Después de eso, estuve internada una semana en estado critico de deshidratación (Hiperemesis gravitis). Y es a partir de ese punto donde empezaba a desarrollar una enfermedad mental llamada: DEPRESIÓN.

Siempre estuvo sin ánimos, ausente. Cuestionándome si la vida valía la pena. Que mis hijas tuvieran una mamá como yo. El ginecólogo claramente dijo:

Maritza tiene depresión gestacional. Tenemos que cuidarla mucho, esos casos clínicos se pueden volver Depresión Postparto.

En ese tiempo llegaron a visitarnos unas primas, las gemelas Clara y Ana, me alegraron los días que estuvieron en casa. Me sentí en México. Unos meses más adelante llego Alejandra, una sobrina muy querida, y aunque ella no lo sabe, para mi fue mi luz en mi vida, porque estaba pasando por el momento de mayor tristeza. Paseamos, platicamos, comimos, vimos televisión, caminamos por Ambéres, fueron días felices. El día que ella tuvo que partir, yo lloré. Sabia que no podía ir a México. Sabia que ella había sido lo mas cercano a mi tierra. Mi familia. Ese día después de despedirla sufrí Parálisis de Bell, que 4 años después, aun tengo.

Con la Parálisis de Bell deje parpadear, no podía comer. Todo era con popote o sopitas a medias porque se me escurría la comida o bebida por los lados. No podía articular bien las palabras. ¡Caray! Era un caos. Con 32 semanas de embarazo aun me faltaba 8 semanas. Lloré cada noche y cada día de esas 8 semanas, como nunca en mi vida. No tenía sentido nada. Me caían mal. MUY MAL. La gente que me decían:

-“Ash Maritza. Sal a divertirte, con eso se te quita”” ¿Que buscas, compasión?”

Compasión mis polainas. Me quería morir.

Días antes de que naciera Colette llego una de las gemelas, Clara, mi prima hermana, para estar conmigo durante y después del parto. La amo, sin su apoyo, sin sus palabras, sin su hombro, quizás hubiese sucumbido. Y es que, no me daba cuenta que tenia otros hombros, otras almas que estaban ahí. Yael, Hosme, Patrick, Nerea, Vera, Magda, Martín, Olam, Gemma. Que se preocupaban, y sufrían al verme hecha añicos, pero no, mi tristeza, mi depresión, era más fuerte, me cegaba, me impedía ver más allá de ella misma.

El día que Colette llego al mundo. Llego en un parto sencillo, sin dolor, tranquilo. En 3 horas de labor de parto. Nació la más hermosa de todas. Cabello negro, ojos negros. Midió 53 cms y peso 3,750 gramos. Sentí nuevamente una felicidad inmensa. Pura. Plena. Lamentablemente solo duró 3 semanas ese sentir.

Después la vida no valía nada. El mundo no merecía a alguien tan simple como yo. Mi familia no merecía alguien como yo. Mis amigos no merecían una Pizza como yo. Y mis hijas, mis pequeñas hijas no merecían una mamá como yo. Entonces un día intente suicidarme. Heridas, sangre, hospital, caos. Solo me detuvo a no culminar el deseo ferviente de hacerme a un lado. “De no estorbar” el llanto de una bebé de 3 semanas que tenia hambre. Después de ese día, donde en mis recuerdos solo suceden las imágenes en cámara lenta. Partimos a México. La depresión postparto ya era diagnosticada como señas suicidas y crisis de ansiedad. Llegue a México en un punto en el que ya no comía. No me bañaba. Dormía 26 horas seguidas. Solo le daba de comer a Colette y muchas veces me la retiraban de los brazos porque me dormía. Era un punto donde no me podía dejar sola, porque seguramente podía morir por mi propia voluntad.

La gente, sobre toda la familia. No entienden que es la depresión. Creen que es un simple estado de ánimo que se quita con salir al antro, de compras, al cine, al mar que todo lo cura. Pero no, es una enfermedad mental, que puede llegar a ser crónica. Yo no se si he superado la depresión como tal, pero se que tengo un motor de vida, que SOY YO MISMA. Y que de mi dependen dos personitas que no eligieron venir a este mundo. NOSOTROS ELEGIMOS SER PADRES. Se con certeza que me siento feliz, plena, motivada y cada día con mucho ánimo. Segregando Dopamina y Seratonina al máximo, para estar bien y dar lo mejor de mi a todos los que me quieren, en cualquier lugar bajo el cielo, en cualquier parte del mundo.

A ti que estas leyendo, si estas viviendo una situación similar, escríbeme y platicamos.

Correo: itzaaranda@gmail.com

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De cómo me convertí en Señora.

50925714En estos días que estamos inmersos en bodas reales y títulos nobiliarios, me he preguntando en que momento me convertí en Señora y adquirí tan enorme distinción. Se que mi andar por la vida no ira cargada de reverencias y protocolos. No iré a tomar el té con la Reina Madre, pero aquí en mi extensión de tierra veracruzana, camino por sus calles sabiéndome que soy una señora. Con alto orgullo y sombrero de tucán al frente (imaginario por supuesto).

¿Cuándo  adquieres el titulo de Señora? Cuándo te casas, de primera entrada. Luego llegan los hijos y subes un escalón más. Es innegable. Lo refrendas. Aunque en tus entrañas y en tu rostro reflejes cierta sorpresa-odio cuando alguien te diga – Para la señora, ¿Algo más?  Pero un día, un dia cualquiera, te encuentras pensando en cosas de señoras, y el asunto no para,  después de pensarlas, las dices y después de decirlas las ejecutas. Así que un atardecer mirando al horizonte, con seriedad, como soldado raso condecorado, pronuncias lo siguiente:

– Si, soy una señora y que la sociedad me lo demande.

Para no quedarme con la duda respecto a la Etimologia de la palabra Señora. Le fui a consultar a mi amigo Wikipedia el cual lo define (entre otros) como a continuación:

  1. Forma respetuosa de referirse a una mujer. Utilizado conmunmente para mujeres adultas o en edad avanzada.
  2. Mujer casada.
  3. Madre.

 

El Club de las Señoras.

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También en estos últimos días le pregunte aleatoriamente a algunas amigas que pensaban al respecto. Pues claro, ellas no titubearon. Lo somos. Claro que lo somos. Y entonces recordamos con cierto aire de nostalgia aquellos años donde la fiesta acababa mucho después de que saliera el Sol, o empezaba. Jóvenes. Inmortales de pensamiento. Riéndonos de nosotros. Brindando por nosotros. Parece que fue ayer, pero han transcurrido 18 cortos años. Hoy día no imagino en ninguna dimensión paralela no dormir como mínimo 6 horas seguidas. Los niños pequeños están  programado como reloj suizo a despertarse antes que el gallo cante. Así que esto me lleva a una hipótesis: Que los niños no vienen de París, sino de Suiza.

¿Acabas de descubrir que tú también eres una señora? ¡Calma! Que lo bueno esta empezando. Estamos en una zona divertida. Señoras que se tienden en el piso para armar bloques, legos y estructuras. Señoras que regresan a las muñecas y los nenucos. Señoras que trabajan y al final del día se tumban a ver caricaturas con sus pequeños príncipes reales.  Señoras que ríen hasta doblarse con alta probabilidad de trompetillas y aspavientos (casi epilépticos) no muy de nobleza, pero si muy de mujeres felices.

También tenemos amigas no señoras, y me encanta saber que a pesar de que la corriente nos lleve en diferentes direcciones, podemos seguir siendo hombro disponible, confidentes y compinches. Aunque no demos las mejores reseñas de lugares de moda y el mejor atuendo para llevar a una boda (siendo altamente probablemente que después ya no te los pidan más). Pero vale, así es la amistad. Y la amistad no entiende de títulos nobiliarios. Ahora, esto no nos deja en la banca, ni nos convertimos en seres pandimensionales aburridos, somos nosotras mismas, solo preocupadas en gran medida  por lavar la ropa en un día de sol, o en su defecto pidiéndole al dios TLALOC misericordia y que nos conceda el tiempo necesario para llegar a meter la ropa del tendedero.

El señor.

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No se si decir en voz alta: Soy una Señora. Sea tan fuerte como decir: Estoy casada con un Señor. ¿Cómo? ¿No íbamos a hacer jóvenes por siempre? Bueno, menos mal que subimos juntos los escalones. Mirar atrás a aquellos dos personajes que se conocieron en un concierto. Aquellos dos jóvenes que se quedaban cantando en el coche a todo pulmón “El Satánico Dr. Cadillac” al regreso de la fiesta. Que maravilloso es vernos atrás y vernos hoy. Tan preocupados como señores por las cosas del día a día. Ni que decir del Futuro, ese nos ocupa bastante. Pero no por miedo, si no por ganas. Ganas de vivir y ver crecer a a nuestra pequeña estirpe de sangre roja (No azul, ¡Bahh eso no existe!).

Señoras, señores, como siempre:

Gracias por Leer.

Sara

 

 

ANEXO MUSICAL.

El Satánico Dr. Cadillacs de Los Fabulosos Cadillacs me pone tan de buenas. Que aquí la dejo para alegrar el día.

Gracias por Leer!

Sara